Los sordos exigen mayor apoyo
El 25 de julio de 2001, el Poder Ejecutivo promulgó la Ley Nº 17.378, mediante la cual se reconoce la lengua de señas uruguaya.
La presente ley tiene como objetivo la remoción de las barreras comunicacionales para asegurar la equiparación de oportunidades para las personas sordas e hipoacústicas.
En su artículo 2º, nos señala que el Estado apoyará las actividades de investigación, enseñanza y difusión de la lengua de señas uruguaya, tal cual ya se establece en el artículo 6º de la Ley Nº 16.095 de 26/10/89.
Asimismo, en el artículo 3º se establece que el Estado promoverá la carrera de intérprete de lengua de señas uruguaya.
Es destacable lo expresado en el artículo 4º, por el cual el Estado asegurará el efectivo ejercicio del derecho a la información, implementando la intervención de intérpretes de lengua de señas uruguaya en programas televisivos de interés general, como informativos, documentales, programas educacionales y mensajes de las autoridades nacionales o departamentales a la ciudadanía. Cuando se utilice la Cadena Nacional de Televisoras será perceptiva la utilización de los servicios del intérprete.
El Estado (artículo 5º) asegurará el acceso a intérpretes de la citada lengua en cualquier instancia en que no puedan quedar dudas de contenido en la comunicación que debía establecerse. También, de acuerdo con el artículo 6º, el Estado facilitará a las mencionadas personas el acceso a todos los medios técnicos necesarios para mejorar su calidad de vida.
En el artículo 7º se determina que todo establecimiento o dependencia del Estado y de los municipios con acceso al público deberán contar con señalización, avisos, información visual y sistemas de alarma luminosas aptos para su conocimiento por personas sordas o hipoacústicas.
A casi seis años de promulgada la presente ley, las personas sordas o hipoacústicas esperan con suma expectativa su cumplimiento, para que les garantice, en parte, su integración a la comunidad que hoy las ha desplazado al no otorgarles las herramientas adecuadas para equiparar su desventaja auditiva.
Entendemos que el Estado no necesita de muchos rubros para dar cumplimiento a lo legislado, y sí de personas que ostenten «el poder ocasional» y actúen sin pensar en réditos políticos y garanticen los derechos que son naturales para todos los habitantes del país. No podemos aceptar que el tema se maneje de manera «light» en los medios de comunicación, en especial en los informativos, que deberían contar con un intérprete de lengua de señas en cada una de sus emisiones diarias, a casi seis años de aprobada la ley.
Lo auspicioso y resaltable resultó, en 2006, el apoyo de la Comisión Nacional Honoraria para solventar los gastos que originaban los intérpretes de lengua de señas en la educación superior de los jóvenes sordos, lo que en 2007 asumirá la propia Universidad, como era esperado y justo para todos. Es peor tener leyes «teóricas» que no tener nada.
Nuestro agradecimiento
El pasado jueves 19, quien escribe esta columna tuvo una grave caída en el baño de su casa, que le originó fracturas de rótula y fémur, por lo que debió someterse a una internación donde se midió las consecuencias de una intervención quirúrgica. Estudiados y analizados los riesgos, se optó por enyesar la pierna y que mantuviera reposo por dos meses, aproximadamente, en domicilio. Hacemos constar nuestro agradecimiento al personal médico que nos atendió. *
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