La pasión por la historia
Lo primero que uno ve desde la puerta de la casa de José Pedro Barrán es una gran biblioteca, que ocupa dos paredes esquinadas. Trato de ver algunos de los títulos, y la mayoría dice «Historia» en alguna parte de la solapa. Con su voz grave, pausada, explica que esa asignatura le gustó desde el liceo. «Cuando tuve que estudiar y ganarme la vida pensé en ser profesor», explica. En 1952 preparó el examen de ingreso al Instituto de Profesores. «Sólo ingresaban diez alumnos y yo lo hice en el año 1953. Formé parte de la tercera generación», recuerda. Ser profesor le permitió según dijo conjugar su oficio con una forma de ganarse la vida. Confirmó que en estos momentos está trabajando en torno a la historia de la cultura y la intimidad, con base en documentos privados. *
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