EL CASO DE RAQUEL MARTINEZ DEJO EN EVIDENCIA QUE EL CUIDADO A LOS ADULTOS MAYORES TODAVIA TIENE FALLAS

En el país de los viejos, es difícil vivirla vejez

Raquel tenía 90 años y vivía sola. Sus dos hijos varones viven en el interior del país, y la única mujer reside en el extranjero. En Año Nuevo estaba sola, y las perras que custodiaban su casa todos los días se asustaron, como ocurre con las mascotas cada vez que estallan los fuegos artificiales en las calles y el cielo.

Los vecinos de Raquel, en la zona de Carrasco, no escucharon sus pedidos de que detuvieran el encendido de fuegos de artificio porque las guardianas se alteraban. De todos modos, acceder a su solicitud hubiera sido imposible: eran las doce en punto, y había que celebrar el comienzo del año nuevo.

Ya cansada de sentir los estallidos, Raquel tomó una medida radical: salió a la calle con un arma y amenazó a los vecinos. Nuevamente, la respuesta fue que no dejarían de tirar fuegos artificiales. Considerando que la señora tenía 90 años, poco debe de haber sido el esfuerzo que tuvieron que hacer para quitarle el arma y continuar celebrando el inicio de 2007. Sin embargo, la narración de la denuncia realizada en la comisaría habla de «un pequeño forcejeo» surgido entre ella y un vecino, para que éste le quitara el arma.

El rechazo de su pedido y el descontento generado por la actitud de la anciana provocaron la reacción violenta del vecindario. Lograron que se retirara de la vereda con bombas que explotaban lo suficientemente cerca como para asustarla, pero no para dañarla físicamente.

Raquel se fue a dormir. Fuera, la gente continuó la fiesta por un rato, hasta que las bengalas se terminaron y decidieron llamar a la Policía. A las dos de la mañana, cuando no quedaban rastros de luces encendidas en el hogar de Raquel, llegó un patrullero que interrumpió su sueño.

 

Sin antecedentes penales

En ropa de cama y descalza, Raquel, quien no tenía antecedentes penales, fue llevada a la Seccional 14ª y de allí a la Comisaría de la Mujer, para que pasara la noche. Se encontraba nerviosa y confusa, a causa de su edad y de la tensa situación que estaba viviendo y que nunca antes había padecido.

La narración de los hechos policiales cita la «invitación» que recibió Raquel para «concurrir a la comisaría». La hija que reside en el exterior ­y que lleva el mismo nombre de la madre­ afirmó: «Mamá nunca saldría desarreglada de su casa, ella siempre fue muy coqueta. Mucho menos iría a ningún lado descalza».

Ante la presión que estaba viviendo, Raquel comenzó a sentir un malestar físico, lo que motivo su traslado al Hospital Maciel. La mujer era socia de Casmu, pero por falta de datos, y por no estar en contacto con ningún familiar, la decisión fue trasladarla a un hospital estatal.

Raquel ingresó al Maciel el 1º de enero. Sus familiares se enteraron del hecho a los tres días, porque un vecino informó que las persianas estaban bajas desde que la Policía había estado presente en el lugar, la noche de Año Nuevo. Ninguna institución de todas por las que pasó Raquel se contactó con sus hijos para informar su detención y su posterior internación, a pesar de que sus números telefónicos figuraban escritos a mano en uno de los expedientes que registraban su situación.

Luego de conocer el paradero de su madre, el ingreso en el Maciel les fue negado. El argumento ofrecido por las funcionarias de turno fue que ella no se encontraba internada allí.

El estado de salud de Raquel dentro del hospital empeoró. La lucidez que la caracterizaba, a pesar de sus 90 años, se opacó a medida que le inyectaban tranquilizantes, y a los cinco días de comenzar el año falleció.

 

Tenencia de un arma

La jueza que estuvo de turno el 1º de enero, Alicia Vera, señaló que cualquier persona que posea un arma sin saber utilizarla es un peligro para las demás personas y para ella misma. La doctora Vera comentó que lo primero que supo sobre Raquel fue que «salió con un arma al patio de los vecinos y realizó disparos».

Sin embargo, estos datos fueron desmentidos después de que llegara a la Comisaría de la Mujer.

La jueza dijo con respecto a la detención de Raquel y su internación en el Maciel que «la medida de urgencia esa noche era incautar el arma y atender la situación de salud de la indagada, que no era completamente buena, porque no todo lo que decía era coherente».

Con respecto a la forma en que llegó a la Seccional 14ª, «desaliñada y descalza», Vera afirmó: «Hay que evaluar el riesgo y el peligro cuando se detiene a una persona, y muchas veces es trasladada aunque se encuentre sin ropa». También aseveró que Raquel dijo que no había querido calzarse, según lo informado por los policías que efectuaron la detención.

En cuanto a la necesidad de comunicar a los familiares lo ocurrido, la jueza sentenció que no es obligatoria la notificación: «Una cosa es lo que marca la norma y otra cosa es lo que sería necesario hacer, pero avisar en este caso no es obligatorio».

 

Caso inconcluso

En este momento, el caso de Raquel se encuentra en la órbita judicial, luego de que se realizara una investigación interna en el Ministerio de Interior. Fuentes policiales informaron que en la investigación se determinó «una serie de irregularidades en la detención y traslado de la señora» a las dependencias policiales, en una fecha particular donde las calles montevideanas son reino de nadie.

Asimismo, se está llevando a cabo una investigación en el Hospital Maciel, promovida por el diario LA REPUBLICA. El departamento jurídico del centro hospitalario, conformado por abogados y funcionarios administrativos, está realizando el estudio de los hechos, que determinará, entre otras cosas, porqué ningún asistente social se comunicó con los familiares de Raquel una vez que ingresó al centro de salud. *

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