RECTOR MARIO CASSINONI: "LA UDELAR ABIERTA A LIBRE DISCUSION, ATENTA A LOS PROBLEMAS DE SU TIEMPO"

De Alfredo Vásquez Acevedo a Rodrigo Arocena: una nueva reforma universitaria

El 21 de junio de 1918, en Córdoba, República Argentina, los jóvenes universitarios rompían las cadenas, literal y simbólicamente. Con esa frase, precisamente, se iniciaba el manifiesto que declaraba una universidad de jóvenes libres en «contra de los tiranos».

El actual rector de la Udelar, Rodrigo Arocena, constantemente reivindica aquel manifiesto, en el cual los jóvenes reclamaban un gobierno coparticipativo, lejos del «derecho divino del profesorado universitario». Ese espíritu rebelde y combativo que resalta el rector lo llevó, también a él, a militar en la FEUU en sus épocas de estudiante. Fue ese espíritu – sin desconocer sus reconocidas capacidades académicas- el que le dio el impulso a su candidatura, promovida por sus estudiantes.

Ahora, su propuesta se amplía y parece ser muy ambiciosa. La reforma universitaria llena de ilusión a todos quienes componen la principal casa de estudios. Los estudiantes se plegaron a la propuesta desde un principio, y el colectivo universitario se abrió también a la idea de procurarla. Sin embargo, los más veteranos integrantes del CDC de la Udelar advierten que ya se han planteado otras reformas pero «nada se ha conseguido». Aun así, nadie ha boicoteado la iniciativa hasta el momento.

Por el contrario, otros (incluso el rector) citan figuras notables dentro de la Udelar que intentaron reformar la institución. Oscar Maggiolo, rector universitario en la década de los 60 (1966-1972), expresaba en el prefacio del libro «La Universidad Latinoamericana» del año 1968, obra de Darcy Ribeiro, que la universidad uruguaya tenía, en aquel momento, «una estructura que prácticamente no ha cambiado desde el año 1885″.

Maggiolo se refiere así a una de las grandes reformas universitarias llevadas a cabo por Alfredo Vásquez Acevedo (rector en tres períodos entre 1880 y 1899), la cual modificó y modernizó la estructura de la casa de estudios terciarios. A casi cuarenta años de las declaraciones de Maggiolo, quien también es considerado uno de los grandes pensadores de la reforma, la Udelar plantea que es necesaria una «verdadera» reestructura. Asimismo, si bien hace «mea culpa» por los errores cometidos, afirma que la injerencia de algunos gobiernos nacionales «no dejó avanzar» a la casa de estudios.

 

Reformas

Nadie puede discutir la creación de la Ley Orgánica universitaria, en el año 1958, como una de las reformas esenciales en el proceso histórico y legal de la Udelar. Maggiolo, en el mismo prefacio de la obra de Ribeiro, proclamaba diez años más tarde que, desde entonces, nada se había podido hacer en materia de reforma con respecto al legado de Vásquez Acevedo.

Cinco años después llegó la dictadura. Las reformas que Maggiolo intentó desarrollar al frente del rectorado fueron borradas por el proceso militar. La Udelar se detuvo, y retrocedió en aquel contexto duro para los ciudadanos y las instituciones.

El profesor Arturo Ardao envió una carta a Blanca Paris de Oddone, fechada el 19 de marzo de 1985. Ardao estaba en el exilio, en Venezuela, al igual que el actual rector Arocena. En su escrito, el docente mencionó la necesidad de una «Universidad nueva» en toda Latinoamérica. Allí, hacía referencia a los estudiantes y su proclama libertadora de Córdoba.

Las consecuencias del proceso aún se sienten como una réplica del terremoto, un malestar que lentamente se repara pero aún se siente.

Luego llegaron los tiempos de democracia. El rector Samuel Lichtensztejn (1972-1973 y 1982-1989) ­luego ministro de educación-, se comprometió el 29 de junio de 1985, frente a los estudiantes de la FEUU, a corregir y regularizar todos los ámbitos universitarios después de la dictadura.

El jerarca habló en todo momento de la transición necesaria para recuperar el normal curso institucional.

Luego vinieron etapas de propuestas, rectorados cuestionados y apoyados por los distintos órdenes, pero nunca se logró una idea acabada de reforma.

Hoy, como antes, los estudiantes se ponen, en gran medida, la reforma al hombro. El rector propone y los órdenes colaboran. La Udelar de los tiempos de Vaz Ferreira, Vásquez Acevedo, Maggiolo o la dictadura no es la misma de hoy, pero intenta basarse en la ley orgánica de 1958 y en la esencia de la proclama estudiantil de hace 89 años.

 

El gran rector

Según el libro «La Universidad Uruguaya, del Militarismo a la crisis», de Juan Oddone y Blanca Paris, en 1885 «Alfredo Vásquez Acevedo abrió el camino de una nueva Universidad». Esa nueva Universidad se encaminaba hacía el campo de las ciencias y una nueva organización administrativa.

En 1928, asumió el rectorado Carlos Vaz Ferreira (1928-1930 y 1935-1941), luego de la gestión de Elías Regules (1922-1928), en medio de los reclamos estudiantiles para que pudieran elegir rector y decanos. Vaz Ferreira llegó al rectorado con un espíritu claramente reformista.

El nuevo rector compartía el cogobierno, pero con algunas limitaciones. De todas formas, el filósofo consideraba que la reforma «es un estado de espíritu», y que para algunos «es como una fórmula obtenida por arte de magia», ya que en ocasiones el espíritu reformista «desaparece al llegar al gobierno, o al periodismo». Para el rector, el problema de la Udelar de aquella época era la «no existencia de órganos especiales de enseñanza superior y profesional».

Otro rector reformista fue Mario Cassinoni (1956-1964), uno de los puntales de la Ley Orgánica de 1958, en la cual quedaría definitivamente instaurado el trabajo direccional colectivo.

Lo llamaron el «gran rector de la Udelar». Los estudiantes lo consagraron como «el rector de la Udelar popular». Cassinoni quería una «Universidad abierta a libre discusión, atenta a los problemas de su tiempo, inseparable de su contorno social». *

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