Una azotea acuática armada contra el dengue

En una azotea de nuestra capital se encuentra un acuario muy particular, compuesto por castañetas, carpas coi, caracius, tortugas y otros peces. El dueño de la casa, ubicada en el barrio Belgrano, está convencido de que esta es la mejor manera de combatir las larvas de los mosquitos de una forma eficaz y ecológica.

En sus 80 metros cuadrados, la azotea cuenta con una especie de piscina de hasta 25 centímetros de profundidad, habitada por cientos de castañetas, unos peces autóctonos muy voraces. El experimento surgió hace un tiempo con cinco ejemplares que Alvaro Martínez, el dueño de casa, compró en la feria de Tristán Narvaja.

En la piscina también hay alrededor de quince carpas coi. Los ejemplares de esta especie asiática de color marrón o naranja no se han reproducido, pero sí han aumentado su tamaño: cuando Alvaro los adquirió medían 5 centímetros, y ahora tienen 25 centímetros de largo. Las caracius, otros de los integrantes de piscina, poseen colas largas ­conocidas como «velo de novia»­ y también han crecido considerablemente. Además de los peces, Alvaro posee tres tortugas de río, que alcanzan grandes velocidades.

El experimento resulta muy económico, ya que todos estos animales se alimentan por su cuenta de insectos y aves descuidados. «Son el mejor sistema contra los mosquitos. Si éstos ponen sus huevos aquí no les queda ni uno. Los peces, y sobre todo las castañetas, son muy voraces», aseguró a LA REPUBLICA el dueño de casa.

El lugar también atrae golondrinas y palomas que se acercan a tomar agua. Alvaro asegura, incluso, haber vista garzas blancas volando por la zona.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje