Interpretaciones
Si uno tuviera que definir al ministro Bonomi diría que es un luchador social y un progresista.
Si uno tuviera que definir a los dirigentes de AEBU, diría otro tanto.
¿Cómo es posible, entonces, que las ideas centrales de Montesquieu sean interpretadas de modo diferente por gentes tan parecidas?
Sería bueno que alguien lo explicara.
Montesquieu ideó la base de la democracia, descomponiendo la fuerza de la autoridad en un dinámico equilibrio provisto por la división del poder en judicial, legislativo y ejecutivo. Si se rompe ese equilibrio la democracia se deforma, se caricaturiza o desaparece, deglutida con mostaza por fascistas famélicos.
Y aquí viene lo curioso.
Bonomi, al hablar del Compromiso Nacional, y refiriéndose a las garantías que el Poder Ejecutivo podía ofrecer a empresarios y trabajadores de que lo acordado fuese respaldado en el Poder Legislativo, en caso de requerirse un consentimiento parlamentario, contestó: «Ninguna». Por la sencilla razón de que la libertad de cada legislador de decidir qué vota es parte de aquel sabio y dinámico equilibrio imaginado hace tanto tiempo.
A su tiempo y en sus circunstancias, AEBU decidió ignorar una sentencia de primera instancia y una apelación ratificatoria del Poder Judicial, que dieron razón a una cooperativa en el despido de un empleado. Echando mano de la más desproporcionada tendencia a la solidaridad de grupo, cerró filas ocupando la empresa e insistió en la reincorporación del trabajador a como dé lugar.
Sé de matices políticos e ideológicos. Pero me escuece que haya quienes crean que sus topetazos corporativos sólo dañan o debilitan a una empresa. No. También afectan a la democracia, en tanto dan la espalda a la justicia, que es el fiel de la balanza.
Deberían reflexionar, para que nadie recuerde aquel diálogo entre gallegos:
-Y digan, ¿lo hacen siempre igual?
-Sí, a lo bestia. No reparamos en espejos ni floreros.
-¡Pues es mérito que no hayan roto nada todavía!
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