SEMINARIO INTERNACIONAL EN MONTEVIDEO

Tecnología en zonas rurales: "Un teléfono malo es mejor que ninguno"

Bajo el nombre de «Oportunidades y soluciones en tecnologías inalámbricas: una perspectiva regulatoria», el seminario de tecnología celebrado en la capital congregó trabajos de expertos de diversos países. Muchas localidades de diversos lugares del mundo están muy alejadas de las ciudades principales. Algunos pueblos son inaccesibles, y sólo se puede llegar a ellos a través de caminos intrincados y sinuosos, en medio de las montañas o de alguna isla olvidada. Para estos casos, en los que la comunicación con el exterior es nula o casi, los expertos plantean la instalación de tecnología inalámbrica, más barata y fácil de adquirir.

«Mientras que en las ciudades nos enojamos y rezongamos con los operadores, los pobladores rurales reciben la nueva tecnología con fiestas y discursos», dijo el doctor en Ingeniería Edwin San Roman, quien también hizo hincapié en la necesidad de actualizar las normas regulatorias de América Latina, ya que no se acompasan a la rapidez con que avanza la tecnología. Además, «hay que diferenciar el campo de la ciudad. No se le puede exigir lo mismo a un operador urbano, con millones de usuarios y facilidades para invertir, que a uno de las zonas rurales, donde la inversión no es redituable», aseguró.

Las grandes empresas de telecomunicaciones no se arriesgan a cubrir las pequeñas poblaciones por el alto costo que ello implica. Generalmente, están presentes en los pequeños poblados sólo porque han sido obligadas por los contratos que mantienen con los gobiernos de sus respectivos países. «Por ejemplo, les dan la concesión en todo el país a cambio de que cubran cierta cantidad de poblaciones rurales», dijo el experto.

El ingeniero apuesta a los pequeños operadores de las zonas con pocos habitantes. En su opinión, estos emprendimientos no son caros y ya existen ejemplos exitosos. «En un lugar apartado de la República Dominicana, llamado Don Juan, de casualidad encontré un minitelecentro con computadoras, teléfonos y hasta una peluquería. Al dueño se le ocurrió un día poner una antena y, con tecnología de segunda mano, abrió por su cuenta la empresita y le iba muy bien», relató el especialista.

Naturalmente, la tecnología que usan estos emprendedores, al ser recuperada, no tiene la misma calidad que la utilizada por las grandes empresas de telecomunicaciones, pero logra que las personas más aisladas se comuniquen con el mundo. El experto peruano sentenció que «un teléfono malo es mejor que ninguno». *

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