Una mujer de bronce y miel
En el Día Internacional de la Mujer, y con la presencia de familiares de la homenajeada y diversas autoridades nacionales y sindicales, se presentó el sello de Julia Arévalo, luchadora social y política uruguaya. «A partir de este año y todos los 8 de marzo estaremos homenajeando a notables uruguayas», anunció en la oportunidad la presidenta del Correo, licenciada Cristina González. «En su primera edición, la elección se vio facilitada por la solicitud de homenaje a Julia que realizó la comisión de género del PIT-CNT», agregó.
Julia Arévalo nació en Lavalleja en 1898. Cuando se mudó a Montevideo, a los 10 años de edad, entró a trabajar en una fábrica de fósforos, y allí comenzó, según Alfredo Gravina, cronista de su vida, un «lamentable triple 10 en explotación humana: 10 años de vida, 10 horas por día y 10 centésimos de paga». Casi enseguida pasó a una fábrica de cigarros, y por entonces empezó a desarrollarse su vocación por la defensa de los derechos humanos», relató González.
La vida de Julia Arévalo desembocó luego en la política. A los 15 años se afilió al Partido Socialista y, junto a Paulina Luisi, apoyó la huelga de las chalequeras y pantaloneras de 1919. Fue una de las fundadoras del Partido Comunista del Uruguay, y en 1939 se integró al movimiento de apoyo a la España republicana.
Ella y Magdalena Antonelli fueron las primeras mujeres diputadas en Uruguay, en 1942. En 1946 fue electa como la primera senadora de América y presentó varios proyectos de ley sobre las condiciones de trabajo y el salario de las mujeres. «Tuve la suerte que no tienen todos los luchadores sociales. La de ver coronada con éxito una etapa, un escalón importante y decisivo de la causa a la cual se entrega la vida entera», dijo en su madurez Arévalo. «Como dijo un poeta, fue una mujer de bronce y miel», afirmó Cristina González. Arévalo falleció en 1985.
Reclamo del PIT-CNT
La proclama leída por representantes de la comisión de género y equidad del PIT-CNT hizo referencia a las reivindicaciones históricas de la central obrera, y se centró en el pedido de una mayor participación en la sociedad para las mujeres.
«Exigimos que se reglamente una ley de cuotas a nivel nacional y que se establezcan las bases de una nueva sociedad entre hombres y mujeres; que se mejore la protección de la maternidad y de la lactancia plena, que se saque del cajón la ley de salud sexual y reproductiva y en el mismo cajón guardemos las caretas. Para que se protejan nuestras vidas, derechos y utopías, ni una muerte más por violencia domestica», exigió la proclama.
Compartí tu opinión con toda la comunidad