Araca arrolladora; Yambo Kenia, una maravilla negra
Momolandia
Tiene voces que se destacan como las de Pablo Barrios, el Sapo Origüela, el Canario Pereira y Hugo Márquez, un coro que cantó con potencia y claridad y una musicalidad efectiva, aportada además por una batería que se tocó todo.
A nivel textual da algunas ventajas; tiene cosas muy buenas y otras no tanto. El salpicón de ave, la sopa de letras y la ensalada de Carnaval son parte de las comidas que nos canta la murga, así como el cuarteto de «panchos» (que son tres, pues el cuarto está realizando tareas comunitarias).
Se destacan las interpretaciones de Pablo Barrios, en el papel de Da Vinci, Tabaré Luzardo como la Mona Lisa y el Canario Pereira representando a Sabina. Esta parte del espectáculo se remata con un planteo chauvinista, que sin embargo logra el aplauso.
Las puestas son muy buenas, sobre todo cuando aparece la mesa de la última cena, al levantarse el telón.
Da gusto ver a la murga desde el punto de vista estético, pero nos parece que por momentos se mueve poco y el público se mostró algo frío. Con la canción que antecede a la despedida, que tiene una hermosa melodía, sí logran una buena comunicación con el público.
El vestuario es sumamente decoroso y el maquillaje excepcional; en este rubro creemos que tendrá alto puntaje. Como visión global podemos decir que ofrece un buen espectáculo murguero que no llega a descollar.
Verla resulta agradable; después de todas las comidas llega la despedida, que será un postre que se degusta con el alma mientras se luce el canario Pereira con su particular voz.
La gente despidió a la murga de pie. En cuanto a su participación en la liguilla, abrimos un signo de interrogación.
Yambo Kenia
Todo es espectacular. Da gusto verla y escucharla, ya que tiene una brillante musicalidad, muy bien lograda con importantes voces, como las de Pedro Díaz, Hebert Izquierdo, Marcelo y Wilson Rodríguez, entre otros. A su vez, el coro es muy claro, y se hace entender durante toda la actuación.
Los textos son muy buenos. Se basan en la vida, la gloria y el ocaso de Leandro Rodríguez Andrade, la «maravilla negra». Hay excelentes interpretaciones y las escenas ayudan a desarrollar una historia que está muy bien contada, cantada y actuada.
Algunos de los muchos temas destacados que se pueden mencionar son «La luna se enloqueció», «Siete galeras», el «Mouline Rouge», el charleston y el samba. A los últimos tres da gusto verlos y oírlos, pero debemos decir que nos parecen adecuados para otra categoría, que poco a poco se va asomando. La cuerda, además, es espectacular.
Logran una total comunicación con el público, desde los comienzos de Rodríguez Andrade en el caserío de la cachimba de Salto (que incluye una escenografía de chapas), hasta su muerte en el Piñeyro.
Todos los personajes típicos son buenos, y el escobero, Gustavo Berlingieri, es magistral. Las puestas y los movimientos escénicos logrados por Luis Trochón son impecables. Logra verdaderas postales sobre el escenario, con coreografías y bailes notables, siendo sin duda este rubro de muy alta calidad.
El cuerpo de baile es parejo y muy bueno, y las vedettes, aparte de bailar, también actúan. Resaltamos además la plasticidad de su principal bailarín.
El vestuario es exquisito y colorido, y cambia constantemente. Se destacan el maquillaje y una escenografía de lujo que acompaña la historia.
Vimos algo estéticamente maravilloso; como espectáculo es de lo mejor de este Carnaval.
Sonó la madera, repicó el tambor y se marchó Yambo Kenia con la ovación del público. Fue una verdadera maravilla negra que por suerte veremos otra vez.
Araca la Cana
Arrolladora y a lo bruta, «cantando por ti», así se presentó Araca la Cana, con un coro impresionante muy bien arreglado y dirigido por Pablo Porciúncula, una batería que aporta mucho para la excelente musicalidad e importantes voces solistas.
Los textos son directos y con fundamentos. En el fragmento «¿Astori se salva?» transmite mucha y dura crítica.
Los barrenderos que limpian lo sucio de la sociedad constituyen la parte sustancial de la murga. Hay grandes interpretaciones de Gonzalo Queiroz y Tabaré Molina; también debemos destacar a Memo Cortez en su papel de veterano de la murga.
En los fundamentos de la categoría, Araca tiene todo lo que se debe tener. La puesta en escena y los movimientos están bien resueltos, sobre todo en los barrenderos con los escobillones. El responsable del rubro e integrante de la murga, Jorge Denevi, apareció esta vez desde la platea pero sólo desarrolló una labor gestual de pocos segundos, sin decir una palabra, a diferencia de la rueda anterior.
El vestuario es muy bueno y en la despedida los sombreros se enriquecen con la aplicación de una tela que los hace más vistosos. El maquillaje también es de primera.
Para la despedida la murga exhorta a no mirar para otro lado, enfocando el problema de los gurises de la calle y la droga. Es una gran retirada, con mucho contenido. Cierra una gran actuación y la gente se levanta para ovacionar cuando faltan cinco minutos para que finalice.
«¡Vamos que se puede, Araca!», cantó la murga que ya está en la liguilla. *
Reventa
Para la etapa de la Catalina, y para la de Queso Magro con Nazarenos, las entradas se agotaron con varios días de antelación. Sin embargo, se conseguían a tres metros de las boleterías a un costo de $ 250 la platea alta. Si se retaceaba un poco se podía llegar a $ 200, más del doble de su costo real. La gente protesta, pero esto aún no constituye delito alguno. *
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