Reducidores
Los jíbaros son indígenas que habitan la alta cuenca del Amazonas, viviendo en estado casi salvaje y en peligro de extinción.
Los responsables de los noticieros de la televisión privada uruguaya son ciudadanos instruidos que gozan de prestigio social y amenazan multiplicarse.
¿Qué hábito puede hacerlos comparables?
Los jíbaros son conocidos por su habilidad para disminuir el tamaño de los cráneos humanos.
Los responsables de los noticieros son conocidos por su afán reductor fundamentalista de la información.
Los seduce, como antaño al flaco Menotti, el achique.
Pero si la costumbre de los jíbaros interesa poco hoy día, salvo a algún antropólogo aventurero, y si Menotti se tomó el tren de la pasividad, los noticieros se han convertido en una patología con efectos más devastadores en la comunidad que las enfermedades cardiovasculares.
La información jibarizada o sea la que se reduce hasta que pierde relación con el contexto por el afán de exhibirla como una miscelánea daña a la enorme mayoría de la gente. Es que esa mayoría, según estadísticas que todos conocen, se entera de lo que ocurre y forma su juicio prestando atención a la actualidad tal como se lo propone la caja tonta: al modo de un recorrido en el tren fantasma del Parque Rodó.
O sea, no suena excesivo postular que demasiados uruguayos se informan mal y hacen juicios erróneos.
Qué curioso, los noticieros no siempre fueron así. Un buen día cayeron en una grotesca argentinización e instauraron el sopapeo emocional para conseguir audiencia. Los periodistas a cargo, y los empresarios que los contratan y celebran tamaño empeño por idiotizar, están persuadidos de haber hallado el Santo Grial de la comunicación.
Cosa e’loco, che: deberían saber que si el método de los jíbaros cayó en desuso es, precisamente, porque los noticieros les tiraron el chico demasiado lejos en eso de reducir cabezas.
Entre tanto, ¿qué más puede hacer uno que reflexionar sobre semejante fenómeno? *
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