BUENOS ESPECTACULOS DE VIEJA VIOLA Y ZINGAROS EN UN TEATRO REPLETO

Gran repunte de Colombina Ché

* Hoy actuarán en el Concurso Oficial Todavía no se sabe, C1080 y Agarrate Catalina.

Lunes 26 de febrero de 2007 | 4:10
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Zíngaros: numerosa hinchada y algunos escándalos.

Vieja Viola

Realizó una gran presentación, con un muy buen trabajo en lo coral y de parte de los solistas y una correcta musicalidad. Los textos ­ya lo habíamos mencionado­ tienen cierto vuelo al rescatar la ciudad onettiana de Santa María, aunque en algunos pasajes decaen.

La murga estuvo más suelta y segura. Sobresalen el cuplé de las apuestas, con la música del clásico Santa Marta de Larbanois­Carrero. Destacamos la actuación de Coco Rivero y, en esta oportunidad, un muy acertado Leo Pereira.

Tuvo mejor movimiento y un muy buen trabajo de puesta en escena. En la canción de antes de la despedida estableció una gran comunicación con la gente, que recogió fuertes aplausos en varias oportunidades.

En la despedida se cita a Onetti como “mi amigo Juan Carlos”, y así se inicia el viaje hacia el último tablado, ubicado en la Luna, que en ese momento brilla en la escenografía.

Pudimos comprobar que lo visto en la primera rueda no fue casual; se trata de un buen espectáculo que logró poner a la gente de pie faltando tres minutos. Hay muchos “nenes” en este concurso, pero un “trompito” podría ser para Vieja Viola, ya que peleó dignamente un lugar en la liguilla.

 

Colombina Ché

Asombró la Colombina. Cantó notablemente, muy fuerte pero muy bien, con Jorge Velando a su frente. La musicalidad llegó más esta vez y la batería es de lo mejor en la categoría.

Los textos tienen altibajos, pero sufrieron cortes que hicieron más fluido el trabajo y tuvieron mejor interpretación. Lidia Chipas, para empezar, metió una mecha cuando le preguntó a Velando: “¿Por qué no trajiste un reloj en lugar de un paraguas?”, aludiendo a la bajada tarde de la murga en la primera rueda.

Se destacan el popurrí, la cárcel de los carnavaleros, el cuplé para los letristas, el chiste del “solo de bombo” y un Martín Luzardo que interpreta mejor su personaje de la ministra Berruti.

La batería fue protagonista importante. Sus bombos legüeros y sus instrumentos accesorios suenan muy bien, y tiene gran movilidad.

Roberto García tuvo mejor interpretación en el papel del padre que visita a su hijo internado por su afección a las drogas. Lograron mejor movimiento escénico. Hay crítica, sátira, risa, cierto mensaje y mucha emoción en la retirada.

El destaque final es para Jorge Velando, por su excepcional interpretación en la canción que antecede a la retirada, uno de los principales momentos de la murga. Consiguieron gran comunicación con el público en varios momentos de la actuación, sobre todo cuando se proyectaban las imágenes de los grandes directores mientras cantaba Velando.

El vestuario constituye sin duda uno de los puntos más altos de la murga. Se cambia varias veces y, al terminar, es el más lujoso de la cateogría. El maquillaje también es importante. En la visión global reiteramos lo del título: un gran repunte para una murga que había quedado en el debe en la rueda anterior.

La despedida, con la murga avanzando desde el fondo del escenario, Velando cantando y el deslumbrante vestuario, constituye un momento de lujo. La ovación de la gente dura varios minutos y la liguilla los está esperando.

 

Zíngaros

Electrizante presentación, con una muy buena musicalidad utilizada también dentro de cada parodia. Hubo gran lucimiento del coro y las voces solistas, destacándose Víctor Cocina y Claudio Rojo.

Mejoraron mucho en la interpretación de los textos, que en las parodias no son buenos. En la de Doña Flor se destaca Vadinho (Pinocho Sosa) y en la de Irineo quien relata la parodia ­el mismo Pinocho­, mientras que los protagonistas centrales deberían ser Claudio Rojo y Maritato, aunque ambos igualmente se destacaron, mejorando lo realizado en la primera rueda. También se lució Leandro Núñez.

En las puntas, sin embargo, hay mucha fuerza en la interpretación. Destacamos el baile de las fichas ­que en realidad son panderetas­, con máscaras de cuatro caras que logran un muy buen efecto visual y coreográfico.

La segunda parodia tiene muy buenas puestas, resaltando las contraescenas. En los fundamentos de la categoría afirmamos que las parodias merecían mejores textos; como ya dijimos, todo gira alrededor de Pinocho. Logran lo máximo en el rubro comunicación, con un público compuesto en su mayoría por su gran hinchada. Si bien esto no debería puntuar, no podemos obviarlo.

En coreografías también tendrán máximo puntaje, aunque en este rubro el coeficiente es menor. Hay grandes logros, como el baile de las máscaras, el de los jockeys y el de la ruleta, entre otros. El vestuario deslumbra y por momentos es muy fino, con un maquillaje acorde que, sin duda, les dará una gran puntuación. Además, la escenografía cambia constantemente y es muy buena.

Podemos afirmar que presenciamos un buen espectáculo. Sobre el final la locura se había adueñado del Teatro de Verano. La numerosa hinchada animaba al resto del público.

Esta vez hicieron méritos para pasar a la liguilla, pero debemos ver los espectáculos que restan y confirmar si habrá cupos extra para la categoría. Hoy todavía no podemos afirmar si estarán o no en ella. *

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