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  • EMPRESAS URUGUAYAS: TECNOLOGIA A PURO MERITO

    Billeteras virtuales

    * La tecnología de punta uruguaya que utilizan algunos operadores de telefonía móvil para transacciones comerciales triunfa en el mundo, pero la lentitud de nuestro sistema y la falta de incentivos podrían hacer que algunas empresas se trasladen a otros países.

    Escrito por: VICTORIA ALFARO

    Lunes 26 de febrero de 2007 | 04:10
    Un software de origen uruguayo que posibilita realizar transacciones comerciales a través de un celular, tiene éxito en América Latina.

    El mundo cambia muy aceleradamente pero Uruguay “va muy lento; pasan las semanas y seguimos con las mismas discusiones”, se lamenta el director de Pranasys, ingeniero Alvaro Cardozo.

    Pranasys es una empresa que apuesta “al desarrollo permanente del país”, pero sus creadores también aclaran que se trata de un negocio. Por ello pueden marcharse fácilmente, gracias a la globalización de la tecnología, si las cosas no marchan del todo bien en Uruguay.

    La empresa nació en 1999. Su objetivo es desarrollar y comercializar servicios de software especializados en el comercio a través de los celulares, para facilitar las transacciones comerciales de los usuarios. Así, a través de esta tecnología resulta posible pagar cuentas y comprar desde un teléfono móvil, abonando mediante tarjetas de crédito.

    Para cumplir con sus metas, la empresa tiene entre sus socios a algunas instituciones financieras y las multinacionales Movistar y América Móvil (CTI), entre otros. Desde el punto de vista tecnológico es un referente del sector, e incluso ha participado como exponente de varios foros centrados en la materia. “Estamos a la cabeza en el Mercosur”, afirma con orgullo Cardozo, quien también señala que fueron pioneros en el sector.

    Actualmente trabajan también en México, donde tienen un mercado de 40 millones de celulares y están implementando tecnología para un barrio del distrito federal que cuenta con la misma cantidad de habitantes que Uruguay. “Hoy tenemos seis plataformas (aplicaciones de comercio móvil) ubicadas en Argentina, Paraguay, Bolivia, Estados Unidos, México y Uruguay, desarrolladas y administradas desde acá”, explica Cardozo.

    Una de sus realizaciones más conocidas es Phone Cash, “una plataforma de comercio móvil que brinda al comerciante y al usuario una forma segura de concretar una transacción comercial sin usar dinero en efectivo y transforma el teléfono celular en una billetera virtual”, asegura su página web.

     

    Garra charrúa

    Pranasys nació en Uruguay. Otras empresas del mismo tenor pertenecientes al primer mundo enseguida consiguieron capitales de riesgo y se expandieron hacia Oriente. Sin embargo, en nuestro país ello no fue posible, y crecieron a fuerza de conocimiento y capitales propios. “Hemos desarrollado nuestra tecnología a la uruguaya, con mucha garra charrúa”, dice el empresario.

    “Uruguay es un banco de pruebas, pero nadie es profeta en su tierra”, se lamenta. “Este es un sector de la economía que se ha desarrollado sin financiamiento y sin conocimiento de la sociedad y de los diferentes actores políticos. Diez empresas han salido al mundo como pioneras del desarrollo uruguayo, a fuerza de convencimiento. Sabían que lo que tenían era bueno y que serviría al mundo”, agrega.

    Pranasys trabaja con Movistar desde que la empresa se denominaba Movicom, y sus negocios vienen creciendo. También han acordado convertirse en los proveedores para toda América Latina de América Móvil (CTI).

    En lo relativo a la tecnología, la empresa apunta a algo más que producir software, por lo que actualmente está desarrollando un área de ingeniería en hardware. El centro de esta investigación está en Uruguay, pero todavía no se ha concluido, a causa del tiempo que les exige la atención del mercado mexicano.

     

    Una nueva cultura

    Pranasys ha sido apoyada por un subsidio parcial del Programa de Desarrollo Tecnológico (PDT) del MEC. En la compañía trabajan unas 20 personas en Montevideo y muchas más en las oficinas comerciales de México y Estados Unidos. “Hacemos esfuerzos para que el desarrollo tecnológico siga acá, en la medida que estén dadas las condiciones económicas y tecnológicas para ello. Si éstas cambian nos iremos a México o al país que sea”, asegura el empresario.

    “Ha sido muy trabajoso, durante 20 años, hacer que Uruguay participe del desarrollo tecnológico mundial y esté entre los 15 países que producen tecnología con cierta incidencia en el mundo. Si las cosas no mejoran rápidamente, dejaremos de estar en ese sitial y serán Polonia o Colombia quienes ocupen nuestro lugar”, sostuvo Cardozo.

    En su opinión, las universidades deben actualizar sus programas y generar carreras cortas que puedan insertar a la población en la tecnología. “Son políticas que se están desarrollando en todos los países ­señaló­. Por ejemplo, Argentina copió lo que estábamos haciendo en el plano tecnológico y fue a más”.

    Cardozo cree que en un país tan pequeño como el nuestro resultaría fácil implementar acciones al respecto. Como ejemplo cita el Plan Ceibal, que ofrecerá una computadora a cada niño y maestro del país. “El único problema es que los uruguayos no somos ejecutivos”, sentencia finalmente el director de Pranasys. *

     

    Movistar

    * 900.000 celulares en Uruguay.

    * Más de 80 millones de clientes de habla hispana.

    * 170 millones de clientes europeos, gracias a una alianza con tres operadores de telefonía móvil.

     

    AMERICA MOVIL (CTI)

    * 450.000 celulares en Uruguay.

    * Operaciones en 14 países del continente americano.

    * Más de 107 millones de teléfonos celulares.

    * Cobertura para una población de mas de 750 millones de personas.

     

    Imposible sin celular

    En Uruguay hoy resulta difícil encontrar a alquien que no tenga un teléfono móvil. Los hay de todo precio y para todos los gustos. Las empresas que actúan en nuestro medio ya llevan vendidos casi un celular por uruguayo (alrededor de 2.350.000 entre las tres compañías). Estos pequeños aparatos que llevamos colgados, guardados o incrustados en nuestros cinturones parecen a veces extensiones de nuestro cuerpo. Se utilizan para hablar, sacar fotos, enviar mensajes de texto (SMS), revisar el correo electrónico y acceder a Internet (wap). A través de ellos también se pueden eviar mensajes de audio y video, ringtones y logos. Muy pronto, además, se podrán usar para pagar los viajes en taxi, las entregas a domicilio o las reparaciones en nuestros hogares. *

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