Asaltantes con patente se robó la noche
Triniboa
En lo que tiene que ver con voces, arreglos corales y musicalidad, la comparsa levantó en esta segunda presentación. Los temas nos siguen sonando con un aire tropical, y aunque sus arreglos no sorprenden, las voces estuvieron correctas. Charo Martínez y Carlos Corti cantaron muy bien.
Lograron mucha más comunicación con el público. La interpretación de los personajes fue mucho más fluida, aunque los textos tienen altibajos muy pronunciados. Como puntos altos podemos mencionar el tema de las madres de la plaza y el milongón. En el otro extremo de calidad está la evocación al Teatro de Verano o el tema sobre «La fea del barrio», que en realidad es más tonta que fea, ya que resulta ser vedette. En estos pasajes la caída es pronunciada.
Los dos escoberos tuvieron grandes interpretaciones, sobre todo Daniel Gutiérrez, que hizo maravillas con tres escobas a la vez. Las mamas viejas y los gramilleros esta vez se lucieron más.
En la puesta y el movimiento escénico otra vez se cayó en un mal uso del espacio, ya que determinados lugares del escenario se recargan más que el resto. La escenografía también es algo recargada, y volvieron a cometer el error de correr la estatua hacia atrás como si fuera de juguete, para permitir bailar y actuar a la cuerda. Las coreografías son reiteradas y no se lucen demasiado, pero la vedette se mueve muy bien.
El maquillaje es adecuado y, sobre el final, el vestuario va ganando puntaje. Los dominós y los sombreros de paja resaltan a la cuerda, y para la despedida el acierto es total.
El espectáculo, si bien mejoró, no llegó a conformar totalmente. En definitiva, las ventajas otorgadas por la comparsa no le permitirán acceder a la liguilla.
Asaltantes con patente
La murga tiene un gran trabajo de arreglos corales, con músicas estupendamente seleccionadas y combinadas, algunas de ellas muy conocidas y otras no tanto. Las voces solistas son impecables y el coro canta muy fuerte pero sumamente empastado, sin disonancias. Además, la batería suena de manera impecable.
Se trató de un gran espectáculo murguero, que tuvo todo lo que se necesita tener en la categoría, logrando el máximo de comunicación con el público. Los textos tienen momentos muy altos, como los cuplés de la murga joven y la murga argentina, magníficamente interpretado, y decaen en el cuplé del suicida, no así en su interpretación.
Se lucen Marcel Keroglián en alrededor de ocho interpretaciones diferentes, mientras que Carlos Barrios, en su papel de Ehrlich con temas de Leo Masliah, cumple la doble interpretación en muy buena forma.
En los textos hay mucha sátira e ironía, y en cuanto a la crítica no se escatima nada.
La puesta en escena y los movimientos logran puntos muy altos; hubo allí un gran trabajo de Fernando Toja.
El maquillaje está a la altura de lo que es la murga y el vestuario también se luce.
Sobre el final el delirio es total: una gran despedida con fuerte pegada en la bajada »Se van, se van, se van los asaltantes», la presencia de la vieja batería y una ovación emocionada de la gente.
Sin duda se apeló a la nostalgia, la murga baja cantando la retirada del 32. Con ese «saludo cordial» y todo el teatro de pie cantando, la piel se nos erizó, y no era de frío.
Un espectáculo redondo que superó con creces lo realizado en la primera rueda y que deja a este viejo título de murga a la espera de una gran ubicación .
Los Carlitos
No lograron una total comunicación con el público como ocurrió en la rueda anterior. En los textos hablados hay mucho humor, pero los remates de los chistes a veces son muy anunciados.
Presentan buenos solistas y una banda al servicio del espectáculo, aunque en ocasiones tapa al coro.
Las puestas en escena son correctas, pero quizá no la interpretación. La coreografía y bailes no son esenciales en esta categoría, pero son puntos altos del conjunto. El vestuario es también destacable desde la primer humorada hasta la despedida, y la escenografía está buenísima, incluyendo el avión con que llegan al escenario.
Si bien tuvo sus puntos altos, el espectáculo rindió menos que la vez anterior. Habrá que verlo una vez más para tener una opinión definitiva. *
Emoción
Al terminar la actuación de la murga abordamos al veterano ex murguista, director y empresario de escenarios Ruben Madera, quien muy emocionado nos dijo: «Hiper, nada más que eso, hiper».
También el director responsable de la murga, Wilson «Puchero» Piazza, se mostró muy satisfecho con el desempeño de sus muchachos.
Inusual
Después de su actuación en el Teatro, la murga tenía dos escenarios más, Liverpool y Velódromo, algo inusual para un conjunto que acaba de concursar. A su vez, en la noche de hoy viajarán a Maldonado para actuar en cinco escenarios.
Rubino
Horacio Rubino fue trasladado ayer al área de cuidados moderados de una mu-tualista de la capital, después de haber permanecido internado en el CTI a causa de ciertas complicaciones en su salud. Le deseamos una muy pronta recuperación. *
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