La democracia y las discusiones de la izquierda

Las diferencias en la izquierda tienen múltiples orígenes. Pueden derivarse de concepciones distintas sobre la sociedad a alcanzar, de marcos teóricos diversos para interpretar la realidad, de concepciones estratégicas distintas para actuar en la coyuntura, a diferencias personales. Estas diferencias en muchas ocasiones llevan a situaciones de confrontación política de no fácil resolución.

En esta nota deseamos analizar los principios básicos de la democracia y nos interrogamos sobre las posibles diferencias y matices que pueden haber sobre este tema en los distintos sectores que componen el Frente Amplio (FA).

En los sesenta varios sectores de la izquierda, influidos por el socialismo real y la revolución cubana, se apartaron de los principios básicos de la democracia. Posteriormente, los fracasos de la Unión Soviética y de la vía armada facilitaron la reivindicación de la democracia. En Uruguay, la terrible experiencia de la dictadura contribuyó fundamentalmente a la revalorización de la democracia política. Esta se define por el sufragio universal, el pluripartidismo, la alternancia de partidos en el poder, el respeto por las libertades básicas, el Estado de derecho, la garantía de los derechos humanos y el gobierno de las mayorías y el control de las minorías. Los uruguayos y la izquierda no aceptan más prisiones, muertes, torturas, desaparecidos, ni exilios por razones políticas e ideológicas. La democracia es una reafirmación de la libertad y de la dignidad humana. Es un fin en sí mismo. Es un estilo de vida. La democracia política no asegura, por sí misma, alcanzar el desarrollo ni tampoco permite hacer efectivos automáticamente los derechos sociales de los ciudadanos. En realidad, la democracia permite generar diversas opciones para resolver los problemas de una sociedad y gestar el poder necesario para ejecutar esas opciones. La democracia significa básicamente el respeto por el otro, la tolerancia de la diferencia, la aceptación de la diversidad de valores, creencias y prácticas. Significa privilegiar la convivencia pacífica en la diversidad. La democracia, además, es una promesa civilizatoria que define a la equidad e igualdad como uno de sus valores éticos fundamentales.

Por otra parte, la democracia es una forma de organización política que tiene la capacidad de rectificarse a sí misma porque se basa en la reflexión y en el debate de la ciudadanía. La democracia está basada en la soberanía popular y en el papel central de los ciudadanos.

En muchos países de la región, con regímenes democráticos, la mala calidad de la democracia dificulta no sólo el ejercicio efectivo de los derechos sociales, sino que limita el pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos.

Para Bobbio, los ideales de la democracia son la tolerancia (contraponiéndola al fanatismo que es la creencia ciega en la propia verdad y en la legitimidad de la fuerza como medio de imposición de ésta), la no violencia, la renovación gradual de la sociedad mediante el libre debate de las ideas y el ideal de la fraternidad.

¿Estaremos de acuerdo todos los frentistas y todos los sectores políticos que integramos el FA con estos principios básicos de la democracia? Probablemente todos los integrantes del Consejo de Ministros y de la Bancada de Senadores del FA compartan estos principios. ¿Lo comparten todos los integrantes de la fuerza política? El tema no es menor porque nos lleva de la mano a otras definiciones. En el capitalismo son inevitables los conflictos sociales, las desigualdades, las contradicciones entre capital y trabajo y entre distintos intereses de clase, de etnia y de género. La modalidad como se enfrentan estas contradicciones deriva de la aceptación o no de los principios de la democracia. En los sesenta sectores de la izquierda planteaban la dictadura del proletariado o el triunfo de una clase sobre otra con independencia de los métodos que se utilizaran. La democracia obliga a la pluralidad de actores, al diálogo, a la concertación, a la negociación, a la búsqueda de acuerdos para resolver estos conflictos. De esta concepción surge la necesidad e importancia de los acuerdos políticos y sociales. Hoy el Frente Amplio tiene mayoría absoluta en el Parlamento, pero ello no significa que no deban hacerse todos los esfuerzos por buscar acuerdos políticos con las minorías, que ayudan en la elaboración e implementación de las leyes. El conflicto con Argentina, con apoyo de todos los partidos, es un buen ejemplo de la relevancia de los acuerdos políticos.

Los acuerdos sociales son imprescindibles para que en las situaciones de crisis, sus costos se repartan equitativamente, y en los períodos de bonanza y crecimiento, se avance hacia la equidad y la igualdad. Para la izquierda el concepto de igualdad es central: igualdad de etnia, equidad de género y la corrección de las desigualdades de clase. Para ello, la participación ciudadana es fundamental y, por lo tanto, la implementación de mecanismos institucionales que permitan una interlocución fluida entre sociedad civil y Estado.

Estamos viviendo en un régimen capitalista con múltiples contradicciones. Muchos de nosotros nos manifestamos como socialistas. Pero ¿qué es el socialismo en el Uruguay en el siglo XXI? ¿Cómo se compatibilizan socialismo y democracia? Por ejemplo, en los sesenta, en el plano económico el socialismo reivindicaba el pasaje de la propiedad privada a la propiedad estatal o a formas de propiedad social y el pasaje del mercado a la planificación centralizada. Estas transformaciones no se tomaron ni se plantearon en términos democráticos. Estos principios ya no están vigentes en el siglo XXI, especialmente por la caída de la Unión Soviética. En materia de propiedad, los avances tecnológicos privilegian los aspectos de la gestión de empresas. La discusión sobre el tema de la propiedad no está resuelta y sigue siendo una asignatura pendiente de la izquierda. Nos pusimos de acuerdo en la presencia de empresas estatales en rubros y sectores estratégicos y en monopolios naturales.

La planificación centralizada fracasó. Hoy es indispensable combinar las lógicas del mercado con las lógicas del Estado y esto es compatible con los principios democráticos. El mercado es imprescindible como indicador de resultados. Define cantidad y calidad de los bienes. Sin embargo, el mercado no resuelve los grandes problemas de desempleo abierto, del subempleo, del informalismo. El mercado tampoco resuelve las contradicciones sociales ni las grandes desigualdades. La existencia en el mundo desarrollado de subsidios agrícolas, protección arancelaria y distintas formas de protección paraarancelaria son elementos demostrativos que no funciona el libre juego del mercado. La presencia del Estado es vital para corregir los problemas que genera el mercado. Esta presencia es fundamental para avanzar hacia la equidad, para atender los problemas sociales y del empleo, para apoyar la innovación y los avances tecnológicos, para negociar con eficacia a nivel internacional. Esto significa convivir con un mundo internacional globalizado, convivir con el capitalismo y generar procesos de transformación que permitan avanzar hacia la democracia económica y social, expandiendo los derechos civiles, políticos y sociales de todos los ciudadanos.

Los principios de la democracia deben atravesar las distintas instituciones, incluyendo los partidos políticos. El Frente Amplio se debe una discusión profunda sobre qué democracia quiere y cuáles son los mecanismos y ámbitos necesarios para que esta discusión efectivamente contribuya a fortalecer las prácticas democráticas y, por consiguiente, a expresar la voluntad de las mayorías. Cuando el Frente Amplio toma una decisión democrática, en los ámbitos y con las mayorías correspondientes, la discusión de las decisiones no debe continuar por la vía de los medios de comunicación. *

(*) Senador de la República

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