LA GUERRA FRIA TUVO COMO ESCENARIO A URUGUAY

Africa, alias María Luisa: la espía que me amó

Una mujer atractiva y cariñosa, morena y con acento español. Encanta porque es segura de sí misma, aunque dueña, a su vez, de una magnífica sencillez. Amante del arte, asiste a presentaciones de libros y conferencias de escritores prometedores, y con los años llegará a tener su propia tienda de antigüedades, en la Ciudad Vieja. Por el momento, se dedica a la femenina tarea de la confección de ropa para damas.

Es amiga de sus amigos -una de esas personas siempre dispuestas a dar una mano-, tanto que algunos de ellos llegan a considerarla una segunda madre. A pesar de su apacible carácter, ha tenido una vida sufrida; debió refugiarse en París luego de que mataran a su padre y su marido -dos militares del ejército franquista-, durante la Guerra Civil española. Quienes la conocen de muy cerca han llegado notar en sus ojos una pena profunda y silenciosa: la desaparición (¿la muerte?) de un pequeño hijo. Vive en Uruguay desde 1948. Y es la mujer del cada vez más reconocido Felisberto Hernández.

Es la tercera vez que el escritor vanguardista contrae matrimonio legal, aunque han sido incontables sus aventuras amorosas más o menos estables. El pianista-músico ha sabido atraer muchas mujeres, en general talentosas, o bellas, o interesantes. María Luisa, la primera española en su lista, está llena de cualidades, aunque sabe pasar más desapercibida que otras de las conquistas de Felisberto. El amplio círculo que lo rodea la acepta sin restricciones. No es para menos; sabe hacerse querer. Nadie sospecha que María Luisa es más talentosa e interesante que muchas otras de las mujeres que han acompañado -y acompañarán- al carismático Felisberto.

 

El encuentro

El escritor la ha conocido en París, en una conferencia en la que presentó sus nuevos libros, cada vez mejor acogidos por la intelectualidad nacional. No le ha costado mucho entusiasmarse por ella, aunque mientras tanto sigue teniendo amoríos con una inglesa brillante y discapacitada. Hilando fino, es probable -dicen las malas lenguas- que su entusiasmo se deba en gran medida a la condición de María Luisa como refugiada de la Guerra Civil española. Pocos desconocen las ideas decididamente anticomunistas de Felisberto.

Enseguida ha puesto todo el empeño -y los contactos, que no son pocos- para traer a la solitaria María Luisa a Uruguay. Poco después de su arribo contraerán matrimonio.

La española se muestra como una esposa sensata y hogareña, excelente cocinera, aunque un poco celosa, una conducta natural teniendo en cuenta los antecedentes de su marido. Sus pasatiempos son pocos y admirables: los animales y las obras de caridad. Esther de Cáceres y su esposo; Chichí Bonelli de Fernández y el suyo -entre muchos otros- se sentirán completamente seducidos por su personalidad entrañable.

¿Cuánto la ama Felisberto? A pesar de su vocación por la escritura y la noche, todo el mundo puede afirmar que el cariño que le profesa es incondicional. Pero pronto María Luisa dará señales de hastío, y poco a poco comenzará a distanciarse del escritor en la intimidad. No hay amigo que no se entere del calvario que resulta para la extranjera su desgraciada relación con el escritor. (¿Cómo puede Felisberto dejar escapar una mujer como ésta?). Su matrimonio no llegará a durar dos años. Felisberto accederá a divorciarse sin mayores protestas. Enseguida se abocará por entero a la escritura, y poco después también a la docente Reina Reyes. Más adelante se destacará -además de por sus excelentes creaciones literarias- por las arengas anticomunistas que lanzará a todo el Uruguay a través de la radio.

María Luisa, por su parte, podrá reconstruir su vida, casándose pocos años después. Cuando enviudezca nuevamente, el dolor determinará que abandone Uruguay para siempre.

 

La Guerra Fría en Uruguay

Sólo mucho tiempo después el cercano círculo de amistades de Felisberto y María Luisa descubrió la verdad. La mezcla de decepción e incredulidad dejó frío a más de uno.

La dócil, amigable y apolítica María Luisa era la fachada perfecta para ocultar a la misteriosa Africa. Ese era el verdadero nombre de la española, tan exótico y poco frecuente como la vida que llevó.

Ni costurera, ni viuda, ni refugiada política: Africa era nada menos que una espía del KGB (Comité de Seguridad del Estado) soviético. Su nombre en clave (uno de los tantos que había tenido durante su vida) era Patria, y su misión en Latinoamérica casarse con una persona normal y corriente (si tenía ideas anticomunistas mejor) para obtener la ciudadanía legal rápidamente, y crear de este modo la primera red de espionaje comunista en esta región del mundo.

En épocas de Guerra Fría, no hay región del mundo que sea desdeñable. Uruguay ocupa un lugar estratégico, excelente para afincarse. Desde aquí, Patria podrá interceptar las acciones de la CIA, gracias a los contactos que logrará establecer, escudada tras la personalidad de María Luisa, con diversas figuras de la política y el ejército nacionales.

La carrera de Africa en el espionaje no se inició aquí. Había participado activamente en la cacería que Stalin emprendió contra Trotsky, cuando vivió en México, y previamente se destacó por su enorme valentía -y su falta de piedad- en la Segunda Guerra Mundial.

Su segundo esposo en Uruguay también será espía, y juntos tendrán participación activa en los devenires de la Guerra Fría en el Sur.

Después de un servicio brillante para la Unión Soviética, Africa ascendió a coronel.

Aunque algunos allegados ya conocían su historia, las cronografías de Felisberto Hernández siguen consignando, en la mayoría de los casos, que su tercera esposa, con la que estuvo casado casi dos años, fue la española María Luisa de las Heras. Ni Africa ni Patria figuran en la historia oficial.

¿Habrá conocido Felisberto Hernández la verdadera identidad de su mujer? ¿El escritor sintió la decepción indescriptible de saber que la mujer con la que eligió casarse jamás lo amó? ¿Supo que lo eligió a él como pudo haber elegido a cualquier otro sudamericano que le permitiera ingresar a América Latina?

Para estas interrogantes no hay, por el momento, respuestas satisfactorias. Para muchos otras, alcanza con leer el libro «Nombre clave: Patria. Una espía del KGB en Uruguay», de Raúl Vallarino.

 

El libro

En el libro, publicado por editorial Sudamericana a finales de diciembre (con una edición que se puso a la venta tres semanas después), Vallarino recorre paso a paso la vida de Africa de las Heras.

Con un estilo ágil, los lectores pueden encontrar amplia documentación acerca de la espía. Vallarino cuenta con fuentes directas sobre Africa, tanto en Uruguay como en España o Rusia, aunque en estos últimos casos permanecen estrictamente confidenciales. En Uruguay, en cambio, son varios los que, asombrados, siguieron de cerca el desenlace de María Luisa y su transformación en Patria.

A través de un personaje ficticio que oficia como hilo conductor -el militar que cuidó a la espía en su lecho de muerte- la historia de Africa de las Heras sale a escena, desde su nacimiento en Ceuta hasta su muerte.

Hay algunos huecos en el medio (algunas muertes sospechosas, algunos nombres de políticos famosos que no se mencionan) que deben ser llenados estrictamente por la imaginación del lector. En el resto, no hay dudas que valgan.

Nuestro país formó parte, sin saberlo, de una red de espionaje internacional. Y una de sus principales protagonistas fue la encantadora María Luisa de las Heras.*

 

El autor

Raúl Vallarino fue director general de la Biblioteca Nacional entre 2000 y 2005.

Entre sus obras están «Síndrome, la historia secreta del SIDA» , «Los sueños del centrodelantero» (premio Prodir 1998), «Historias del vapor de la carrera» (premio Fundación Philippe Costeau del año 2000) y, recientemente, «Crónicas del 900″, escrita junto a Merc
edes Vigil. Después del éxito de su libro sobre Patria, Vallarino continúa investigando acerca del espionaje en Uruguay durante la época de la Guerra Fría. Actualmente escribe otro libro que aborda el tema, aunque esta vez los espías son personajes reales de la escena política y empresarial de nuestro país. *

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