Escrito por: VICTORIA ALFARO

Las compañías médicas de emergencia tienen como gran herramienta de trabajo a las ambulancias, y su objetivo primordial es atender los casos de emergencia. Esta se define como “toda situación de riesgo inminente de vida que pueda ocurrir en cualquier momento y lugar”.
Para actuar en tiempo y forma ante estas situaciones, la decana de las emergencias, UCM, tiene como postulado asegurar “una efectiva comunicación, una rápida llegada al sitio del llamado, diagnóstico inmediato, tratamiento en el lugar y traslado al centro de internación”.
Estas empresas reciben los llamados de sus clientes y los catalogan en códigos o colores. El código uno (rojo) se aplica cuando existe riesgo de vida; el dos (amarillo) denomina a las urgencias que, si no se atienden, pueden resultar fatales, mientras que el tres (verde) agrupa a los casos leves. A partir de ese momento se seleccionan los recursos disponibles para atender la llamada.
“Tenemos un sistema satelital único que nos indica inmediatamente dónde están el paciente y la unidad más próxima para atenderlo. Si hay riesgo real de vida (código 1), la ambulancia sale inmediatamente. En ese caso el instructor que atiende el teléfono va dando instrucciones a quien llama, por ejemplo cómo realizar una reanimación cardiopulmonar en caso de paro cardíaco”, explicó a LA REPUBLICA el gerente de servicio de UCM, Dr. Jorge Díaz.
“De acuerdo al tipo de llamado se manda el recurso adecuado desde la base más cercana al hogar del cliente afectado”, dice, por su parte, el Dr. Juan Garat, de Emergencia Uno. Garat agrega que también cuentan con el servicio Medirap, que posibilita que el cliente sea atendido rápidamente por un médico a domicilio en caso de necesidad, como podría ocurrir si quienes cuidan a un paciente tienen que dejarlo solo para ir a trabajar.
Todas las compañías coinciden en que el tiempo de respuesta promedio para una emergencia con riesgo de vida es de 10 minutos. Sin embargo, la vecina de una niña de 11 años que sufrió un serio ataque de asma, en la zona de El Pinar Sur, asegura que una ambulancia de la empresa Suat llegó a los 22 minutos de efectuada la llamada, e insiste en que si no fuera por sus esfuerzos y los de la tía de la jovencita, ésta quizás hoy no estaría con vida.
“La niña estaba azul, no podía respirar y tenía convulsiones. Llamé al Suat, me atendieron de mala gana y me dijeron que la pusiera de costado mientras la ambulancia llegaba”, cuenta Graciela Fernández, la vecina de la niña.
“Al ver que la ambulancia demoraba demasiado llamé al 911. Entre varios vecinos reanimamos a la niña con respiración boca a boca, y luego con un inhalador. Nadie tenía un auto para poder trasladarla al hospital”, relata Fernández. El hecho se produjo el lunes 5 a la hora 16.40. Fernández asegura que la ambulancia de Suat llegó a las 17.02, 22 minutos después de efectuada la llamada.
“Cuando llegó la ambulancia les pregunté a los médicos por qué habían demorado tanto y me contestaron que desde la central hacía sólo cinco minutos que les habían avisado. La Policía también llegó tarde, incluso después de la ambulancia, y me contestan lo mismo, que recién les habían comunicado la emergencia”, dice indignada Graciela, quien afirma que presentará una denuncia penal contra la emergencia móvil y la Policía.
Por su parte, el Dr. Pablo Mañana, de la empresa Suat, ofrece el otro punto de vista: “En un caso así la gente se pone nerviosa y puede parecerle que el tiempo que transcurre es más largo de lo que es en realidad. Un caso de asma severo se toma como una emergencia y se concurre dentro del tiempo establecido, 10 minutos”.
Consultado acerca de si es posible verificar la hora de un llamado a la central de la compañía en este caso el de la niña de Pinar Sur Mañana contestó: “Se puede, pero a la prensa no se lo decimos. Si alguien estima conveniente hacer una denuncia penal, que la haga”, agregó.
La pequeña sigue internada en el Pereira Rossell, y el martes de madrugada sufrió un nuevo ataque. “El asma es traicionero y el paciente se puede morir. Lo que empieza como un ataque leve, en media hora se puede transformar en un rojo (código 1). Hay que tomarlo con cautela, porque potencialmente siempre es grave”, afirma el Dr. Garat.
Los médicos consultados califican a la Ciudad de la Costa como “una zona difícil”. “Transitar por allí es complicado; las velocidades promedio son bajísimas y el tiempo de llegada es variable”, explica el Dr. Díaz.
Garat coincide: “Nosotros tenemos una base en Solymar, pero es un lugar difícil de acceder, por eso utilizamos conductores especializados en la zona, para que no se pierdan y no demoren”. *
El servicio 911 centraliza las llamadas a la Policía y los bomberos. “Gracias a convenios y acuerdos con emergencias móviles, también puede utilizarse en casos de accidentes que ocurren en la vía pública”, se explica en su página web. La línea sólo puede usarse en los casos de emergencia en que se requiera la presencia de la Policía o los bomberos, cuando esté en riesgo la vida o la integridad física de un ser humano, cuando se altere el orden público o en casos de accidentes en las calles.
Cuando se llame al 911 es necesario dar todos los datos pertinentes, como el motivo de la llamada, el lugar y el número de teléfono de quien recurre al servicio, para que el operador pueda responder con prontitud y efectividad a su requerimiento. Es importante recordar que las falsas alarmas crean dificultades al accionar de la Policía y los bomberos, que en el mismo momento pueden estar siendo requeridos en una emergencia real. *
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