La temperatura en Uruguay aumentará en los próximos decenios
En Uruguay estamos cada vez más acostumbrado a las olas de calor extremo que aparecen en nuestros veranos. El fenómeno puede causar el gozo de los amantes de la playa y de algún que otro enemigo acérrimo del invierno, pero no es ni aislado ni inocente.
«Es normal que sucedan estos pequeños eventos, lo que estudiamos es si aumenta su frecuencia en comparación con otros años. La fluctuación de la temperatura es natural, pero el hombre está afectando el promedio y la variabilidad del clima», cuenta a LA REPUBLICA el meteorólogo y docente de la Facultad de Ciencias (FC) Mario Bidegain, quien participó en la elaboración del informe internacional que Naciones Unidas (NU) presentó en París la semana pasada, junto a miles de científicos de todo el planeta..
Para Bidegain, los inviernos de nuestro país se han vuelto cada vez más cálidos a lo largo de los últimos años, a lo que se suma un descenso en el número de heladas debido al aumento de la humedad. Como consecuencia de esta situación, no hay un control efectivo sobre las plagas. «Las heladas ejercen un control biológico que limita el número de poblaciones de insectos», asegura Bidegain.
Los meses de junio y julio pasados las temperaturas estuvieron, en promedio, cuatro grados por encima de lo normal. A su vez, el pasado mes de enero fue 0,6 décimas más caluroso que el promedio, según el meteorólogo.
«Los resultados del Informe internacional (presentado a principios de mes en Francia) son universales, pero válidos para Uruguay. La suba del nivel del mar desde el inicio del siglo XX ha sido, en un promedio mundial, de entre 5 y 20 centímetros. En lo que se refiere a Montevideo, desde 1900 a 2003 el nivel subió 11 centímetros. En Buenos Aires el aumento medio fue de 17 cm. La diferencia está en que los vientos del Este y Sudeste han aumentado su frecuencia, y son los que azotan a los porteños. También hay que tener en cuenta su posición geográfica más baja que la de nuestra capital», afirma el doctor Gustavo Nagy, oceanógrafo de la FC.
Para 2050 se espera un aumento aproximado de otros 15 centímetros, y para el 2100, una suba de alrededor de 40 cm, según los modelos científicos del ultimo informe de las Naciones Unidas. «Por ejemplo, los humedales de Santa Lucía desaparecerían bajo el agua tan sólo con una suba de 15 centímetros», advierte Nagy.
Volvernos Paraguay
Al aumento del nivel de los mares se le suma la presencia cada vez más habitual de eventos extremos y severos de tormentas, que afectan particularmente las costas marítimas. «En el resto del planeta se espera la desaparición de la costa de Bangladesh, y serios problemas en las costas de Florida, América Latina, el Caribe, Africa y Holanda. Lo más extremo será el hundimiento de la isla de Vuanatu en el Pacífico, cuyos 10.000 habitantes ya tienen un plan de evacuación. Actualmente las tormentas marítimas ya llegan al aeropuerto, bastante lejano de la costa», relata el oceanógrofo.
Con la suba de la temperatura nuestro país se vería afectado sobre todo en lo económico. Un ejemplo es la producción de trigo y cebada en invierno. La lechería podría sufrir pérdidas sobre todo en verano, a causa de los calores extremos. Los viñedos también saldrían perjudicados, por la falta de heladas que contribuyan a su desarrollo. Sin embargo, los cultivos de verano, como el arroz, la caña de azúcar y el maíz pueden salir favorecidos. «Hasta podríamos introducir la yerba mate para cultivar en el norte del país», cuenta Bidegain.
«Vamos a volvernos como Paraguay, y no estamos preparados mentalmente para eso», sentencia el meteorólogo. Teniendo en cuenta estas previsiones, el gobierno nacional ha elaborado planes para adaptarnos a los cambios que ya no tienen vuelta atrás. «Se propusieron al Fondo Medio Ambiental Mundial varios proyectos para la adaptar la zona costera al cambio, con medidas pilotos. Por eso estamos en etapa de consulta con distintos sectores de la sociedad, ya sean ONG, diferentes ministerios o institutos como el Inia», dice el ingeniero químico de la Unidad de cambio climático de la Dinama, Luis Santos. «En el protocolo de Kyoto existe un plan de promoción de proyectos que generan créditos. Los países poderosos pueden invertir en los países subdesarrollados y eso trae beneficios para todos».
La Dinama realizó un inventario nacional de generación de gases de efecto invernadero, el cual contó con la colaboración de todos los sectores. «Uruguay fue el primer país subdesarrollado en presentar este análisis hace dos años, y el segundo de Sudamérica que lo ha hecho por segunda vez», asegura con orgullo Santos.
Más vale prevenir
Otra parte importante de la labor de esta unidad es la prevención del fenómeno. Para ello impulsan la generación de energías alternativas en todo el país. Ejemplos son la utilización de la basura como combustible por parte de la Intendencia de Maldonado, y la cementera de Minas, que usa cáscara de arroz en vez de petróleo. La Intendencia de Montevideo, por su parte, va a producir biogás en base al relleno sanitario.
En la Dinama también se realizan estudios sobre el impacto climático en las cosechas de arroz y las pasturas, conjuntamente con el Inia, la FC y los ministerios del área.
«El haber cumplido con estos compromisos nos ha servido para obtener fondos para otros proyectos que estamos madurando», cuenta el ingeniero. «Como dato de que el hombre ha influido en el cambio de nuestro planeta podemos decir que entre la década de 1950 y la de 1960 se registraron 13 eventos de tormentas severas. Ahora, de 1990 a 1998, esta cifra aumento a 72. El costo de las pérdidas económicas subió de 5 mil millones a 40 mil millones de dólares», agrega.
Del informe internacional elaborado por las Naciones Unidas los científicos destacan que los modelos aplicados son seguros y confirmaron que los cambios climáticos fueron provocados por el ser humano. Lo negativo es que tenemos menos tiempo para revertirlos; algunos de ellos ya no tienen vuelta atrás.
«A partir de los modelos climáticos se pudo establecer que en el polo Norte, Siberia y Alaska la temperatura media anual aumentaría varios grados más que en las zonas templadas. Acá la suba no pasará del grado y medio para el año 2050″, afirma el meteorólogo Mario Bidegain.
Otro fenómeno que aún no se conoce en profundidad es el de la Corriente del Niño, un calentamiento anormal del océano Pacífico famoso años atrás. «En el Sur de América el Niño podría provocar un aumento en las lluvias y más calor en las próximas décadas», vaticina el científico. *
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