Un comerciante se encadenó porque la Intendencia le retiró las mesas de la calle
El dueño de un restaurante del Barrio Histórico de Colonia del Sacramento recurrió a un llamativo método de protesta: se encadenó como forma de rechazo a la decisión de la Intendencia de retirar las mesas y sillas que había colocado en la vereda y la calzada.
Luis Fripp es el responsable del comercio «Puerto Madera», ubicado en la intersección de las calles Santa Rita y 8 de Octubre, en el casco antiguo coloniense. Indignado, explicó a LA REPUBLICA que, en su opinión, la decisión municipal «es una persecución, porque en este barrio hay una cantidad de comercios que también colocan mesas y sillas en la calle y nadie les dice nada».
La comuna, según pudimos saber, ya había iniciado el trámite en noviembre de 2006. A comienzos de esta semana, desde el municipio intimaron a Fripp a retirar las mesas y sillas que estaban ubicadas en un tramo de la calle 8 de Octubre, que finaliza en el río y por donde no circula ningún vehículo.
«A ningún peatón le causó problemas, y menos a los conductores, porque por esta calle cortada no circula ninguno», señaló el comerciante. «Esta es la única forma que tengo de defender mi derecho a trabajar», dijo justificando su protesta.
Las mesas y sillas que Fripp tenía instaladas en la vía pública fueron cargadas en un camión por personal municipal y llevadas a un depósito de la Intendencia. El comerciante, para impedir que se llevaran otros elementos del mobiliario, decidió encadenarse. Al cierre de este informe había iniciado una huelga de hambre.
«Voy a ir hasta las últimas consecuencias», dijo. «Quiero que intervenga el intendente Zimmer y que me deje trabajar como a cualquier otro».
La opinión municipal
LA REPUBLICA se puso en contacto con autoridades de la comuna, quienes explicaron que la medida que se tomó no es «un capricho», sino que culmina un expediente iniciado hace tiempo, en el que se recogieron las opiniones de por lo menos cinco reparticiones municipales. Todas ellas coincidieron en que no corresponde que el comerciante coloque sillas y mesas sobre una vereda demasiado estrecha, porque obliga al peatón a tener que desplazarse por la calle.
«No es, por cierto, el único comerciante al que se le hacen observaciones, y con ningún otro hemos tenido problemas», señalaron los jerarcas consultados. *
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