Ver pasar a los argentinos ya no resulta interesante en Canelones
La Ruta 11 es el punto casi obligado de ingreso a las playas del este uruguayo. Los turistas ingresan al departamento de Canelones al cruzar el puente sobre el Río Santa Lucía, límite con San José. Continúan el camino, y dejando atrás la ciudad de Santa Lucía, prosiguen su marcha por la ruta hasta la capital departamental, desde donde enfilan en dirección a la Interbalnearia a la altura de Atlántida, ya en un trayecto menos complicado.
Ver a los argentinos
En tiempos de puentes internacionales abiertos, el flujo de automóviles argentinos por la Ruta 11 era por momentos constante. Ello motivaba que en Canelones muchos lugareños tomaran como una actividad recreativa observar las verdaderas caravanas de turistas que atravesaban la ciudad a toda velocidad.
El cruce de Rodó y Treinta y Tres, en uno de los extremos de la Plaza 18 de Julio la principal, era uno de los lugares preferidos para apostarse y refitolear el pasaje de los argentinos. Esta situación se daba con mayor intensidad en los momentos de recambio de turistas en las quincenas o a fin de mes durante la temporada veraniega.
Dedicarse en la actualidad a este pasatiempo no sólo no contribuye a matar la curiosidad sino que puede provocar el mayor de los aburrimientos.
El flujo de vehículos argentinos ha descendido notoriamente y lo que en otros años era una señal de la llegada del calor, de las vacaciones y, en última instancia, de una exitosa zafra turística, ahora es el recordatorio de una situación problemática que marca a fuego los hábitos y las costumbres.
Bienvenidos igual
Por toda la extensión de la calle Rodó, hasta Monegal y luego por Lavalleja hasta retomar la ruta, el pasaje de turistas es esporádico; más vehículos paraguayos que de costumbre, algún brasileño casi desorientado, pero ni sombra de las caravanas de argentinos.
De todos modos, los muros y paredes de las calles de entrada y salida a la ciudad se han visto cubiertos en las últimas horas con afiches firmados por «Los uruguayos de siempre», en los cuales se puede leer: «¡Bienvenidos argentinos! Seguiremos siendo hermanos».
A pesar de los esfuerzos realizados tanto desde la Cancillería como desde el Ministerio de Turismo, los destinatarios de tales afiches son visiblemente muchos menos que en otros años. Tanto, que preparar el mate para salir a verlos ya no es atractivo para nadie. *
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