Discapacitados Hoy
La ciudad es ese espacio en donde conviven millones de ciudadanos, en donde se relacionan, trabajan, se divierten. Las ciudades, hechas con el esfuerzo de todos, con la contribución de todos, con el dinero de todos, deben servir para todos. La accesibilidad es un valor fundamental si queremos urbes humanizadas para todos.
Un ejemplo para llegar a eso es el trabajo que se viene realizando en España con la colaboración del Imserso, difundido en la revista de Minusval, de la cual extractamos este artículo que entendemos será de interés de nuestros lectores. Y es que la vida humana exige que las personas se relacionen, salgan de sus casas, puedan pasear, visitar a sus seres queridos, comprar en los comercios de siempre, frecuentar locales de entretenimientos, ir de vez en cuando al mar o al campo.
Además los ciudadanos deben trabajar para vivir, y para ello generalmente tienen que poder llegar cada día a los lugares donde lo hacen. El trabajo contribuye de una manera muy especial a que los seres humanos nos realicemos como personas, a que podamos tener independencia y realizar proyectos.
En los últimos tiempos los avances tecnológicos están posibilitando que muchos seres humanos antes dependientes puedan disfrutar de autonomía personal; que muchos puestos de trabajo adaptados puedan desempeñarse con la misma eficacia y rentabilidad por parte de personas con discapacidades importantes.
Ciudades para todos
Nuestros mayores, cuando quieren «envejecer en casa», desean poder ir a ver a sus hijos, o llevar al parque a sus nietos.
Debemos conseguir que nuestras ciudades sean más humanizadas, que puedan ser vividas por todos. Por los niños y por los mayores, aun con sus problemas de movilidad en ocasiones. Por todos los jóvenes y adultos, aunque tengan importantes discapacidades.
Cuando España, en 1991, comenzó a preparar los acontecimientos de 1992 (Olimpíadas, Paraolimpíadas de Barcelona y Expo de Sevilla), se promovió e incentivó la accesibilidad integral en la arquitectura y el urbanismo, en los transportes y en las comunicaciones.
Autobuses de piso bajo y eurotaxis
También en diciembre de 1991 se firmó un convenio para sustituir paulatinamente los autobuses urbanos existentes por otros de piso bajo sin un solo escalón y con el suelo a la altura de las aceras. Desde esa fecha hasta el presente se incorporaron 747 autobuses en 46 ciudades. Esa cifra se incrementará con 200 nuevas unidades en 32 ciudades durante los próximos meses.
El programa de los eurotaxis urbanos se inició como complemento necesario del programa de autobuses. Se pusieron en marcha 125 taxis en 40 ciudades, con carácter experimental. Luego se fueron incorporando nuevas unidades: 76 en 1995, 87 en 1996 y 150 en 1997, con una inversión del orden de 200 millones de pesetas.
Accesibilidad integral
El proyecto de accesibilidad arquitectónica y urbanística se inició en Salamanca, habiendo realizado hasta el presente actuaciones en más de 52 municipios, con una inversión total de 1.620 millones de pesetas. En algunos lugares se logró hacer accesibles estaciones y vagones. La cifra asciende a 25 estaciones, casi el 100% de las principales, y un vagón de cada tres. De esta forma se permitió el acceso de sillas de ruedas, con la posibilidad de utilizar los locales de aseo y cafetería.
Accesibilidad en las comunicaciones
En los tiempos actuales es imposible pensar en una ciudad humanizada prescindiendo totalmente del teléfono. Esta era la situación de las personas sordas. El proceso de investigación para la puerta en funcionamiento de teléfonos de texto se inició en 1991, y hoy están funcionando alrededor de 20 mil.
En Uruguay, ¿qué pasa?
En nuestro país el proceso es muy lento. Las barreras arquitectónicas y urbanísticas son muy difíciles de derribar, a pasar de que existe una disposición municipal y una ley vigente que tratan el tema. No obstante ello, a veces no sabemos ni comprendemos el porqué, no se cumplen.
En cuanto a los autobuses adaptados, hace muchos años que se maneja el tema, pero la solución de fondo no llega. La empresa Cutcsa dispone de dos unidades con elevadores que circulan cumpliendo con el trazado de dos líneas.
Los propietarios de taxis han presentado algunas inquietudes, pero aún no son realidad. En la práctica el servicio no resulta uniforme, ya que aun en 1998 existían ciertos transportistas del taxi que preferían desviar la vista ante la señal de una persona en silla de ruedas. Por suerte cada día son menos. *
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