FUE UN REFERENTE DEL HUMANISMO Y LA JUSTICIA SOCIAL

Murió el abate Pierre, fundador de Emaús Internacional

Había estado cuatro veces en Uruguay, donde recogió el afecto de los admiradores de su obra social. Ayer falleció en París, a los 94 años, luego de permanecer internado desde el 14 de enero a causa de una infección pulmonar. El viernes se realizará su funeral en la catedral parisina de Notre-Dame, aunque su sepelio será en la intimidad de la localidad de Entieville, en el norte de Francia, según informa AFP. La desaparición del abate Pierre, fundador de Emaús, también conmovió a los participantes del movimiento en Uruguay.

Curiosamente, fue aquí donde en 1963 el mundo lloró la muerte del abate por primera vez. Ocurrió cuando se hundió el barco en el que cruzaba el río de la Plata. La prensa lo dio por muerto, pero se equivocó. Mucho le quedaba aún por hacer.

El religioso fue un humanista, defensor de la justicia social y la solidaridad a toda costa. Uno de los principios máximos que sostuvo era: «Frente a cualquier sufrimiento humano, según lo puedas, preocúpate, no solamente de solucionarlo en el acto, sino también de destruir sus causas».

El verdadero nombre del abate Pierre era Henri Groues. Para la posteridad se le conocerá con el nombre con el que lo bautizó la Resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial.

Ingresó a la Iglesia a los 19 años, en el convento de los Capuchinos, luego de renunciar a la herencia de su rica familia. Fue ordenado sacerdote en 1937.

Según relata el periodista Roberto Montoya en uno de los últimos reportajes concedidos por el fundador de Emaús («Abatte Pierre, la leyenda viva»), el fraile pidió pertenecer al clero secular tras una grave enfermedad.

Montoya describe cómo el abate fue vicario de la catedral de Grenoble cuando se produjo la ocupación alemana de Francia. Recordaba con orgullo que ayudó activamente a crear el primer grupo de maquis (guerrilleros) en la región.

«Comencé por ayudar a esconderse en refugios de la montaña a jóvenes a los que querían mandar forzados a trabajar a las fábricas alemanas», recuerda el abate Pierre en el libro de Montoya. «No sólo fueron los nazis, sino los gendarmes del gobierno colaborador de Vichy los que llegaban con los camiones para llevar por la fuerza a la gente». Ayudado por una monja, el abate Pierre falsificó documentos de identidad y salvoconductos para numerosas personas buscadas. «Personalmente no maté a nadie, pero participé con todas mis energías en crear la red que permitía abastecer de alimentos, medicamentos y municiones a los grupos armados de la Resistencia que comenzaron a operar en las montañas de Grenoble», contó el abate. La Gestapo terminó por descubrir las actividades clandestinas del entonces vicario de la catedral de Grenoble y lo detuvo, pero él logró evadirse, trasladándose luego a Africa del Norte, donde fue capellán de la Marina en Casablanca hasta que terminó la Segunda Guerra Mundial.

 

Historia de un religioso y un asesino

Posteriormente fue encargado de misiones por el nuevo Ministerio de la Información. El abate Pierre se alarmó al ver la miseria reinante en la Francia de posguerra y decidió actuar. Ya tenía en mente el proyecto de Emaús. «Pensar que todo esto comenzó con la unión de un religioso y un asesino», dice bromeando. El abate relata que conoció a Georges, «que había tenido una vida terrible y sólo pensaba en suicidarse, entonces le dije: ‘Eres libre de suicidarte si quieres, pero antes de hacerlo ¿por qué no me ayudas a montar una casa para los desesperados, para la gente sin techo, sin trabajo?'». Georges, un ex criminal liberado tras ser condenado a cadena perpetua, se convertiría en uno de sus más estrechos colaboradores.

El abate Pierre decidió dar más amplitud a sus proyectos, para lo que se propuso batallar por sus objetivos desde el propio Parlamento. Por ello aceptó presentarse como candidato independiente del partido Movimiento Republicano Popular (demócrata cristiano). Obtuvo una banca de diputado para el período 1945-1951.

«La prensa hablaba con recelo de la unión de un asesino con un fraile diputado», recuerda. «A Georges se unieron luego otros ex delincuentes, los primeros traperos de Emaús: recogían trapos y ropas para venderlos y con ello mantener la vivienda comunitaria, en la que llegaron a habitar 19 personas», continúa.

Con su sueldo de diputado y la ayuda de sus traperos, el abate Pierre comenzó a montar alojamientos elementales para más gente sin techo, algunos construidos con carrocerías de camiones o cualquier otro tipo de material de desecho.

El religioso veía con tristeza frustrarse su proyecto de poner en pie una verdadera organización que diera una salida a las personas desesperadas. El 4 de enero de 1954, comprobando que día tras día morían más indigentes en las calles de París a causa del frío, hizo un llamamiento a las autoridades francesas para que habilitasen sitios de acogida urgentemente. Sin embargo, su llamamiento no provocó ninguna reacción oficial. Pero el abate no se resignaba a quedarse de brazos cruzados, por lo que decidió, en una acción de gran audacia, dirigirse directamente a los corazones de los parisinos.

El 1 de febrero de ese año el religioso irrumpió sorpresivamente en los estudios de radio Luxemburgo a la hora de los informativos de mediodía, logrando lanzar en directo un mensaje que con el tiempo se demostraría histórico, decisivo para el futuro de la organización Emaús, que él había creado. «Mis amigos, ¡ayuda!», exclamó el abate. «Una mujer acaba de morir congelada esta madrugada en la acera del bulevar de Sebastopol (avenida céntrica parisina), manteniendo aún aferrada a su mano la notificación judicial de expulsión de su domicilio. No podemos aceptar que sigan muriendo personas como ella. Cada noche son más de dos mil personas soportando el hielo, sin techo, sin pan, más de uno casi desnudo; para esta misma noche es necesario reunir cinco mil mantas, trescientas grandes tiendas de campaña, doscientas ollas. Venid los que podáis con camiones para ayudar al reparto». El religioso dio como lugar de cita la dirección del hotel Rochester. Entonces, su proyecto cobró nuevas dimensiones.

Durante la semana se realizarán diversas actividades que homenajearán al abate. El jueves habrá una manifestación del parisino palacio de los deportes de Bercy, mientras aquellos que deseen recogerse ante sus restos podrán acudir a la capilla de Val de Grace durante el miércoles y el jueves, según informaciones de la Emaús francesa recogidas por AFP. «Durante toda esta semana se podrán expresar testimonios y mensajes de simpatía en los locales del movimiento abiertos al público, además de por correo electrónico al sitio de Emaús Francia (www.emmaus-france.org)», especificó la asociación. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje