Cuando LA REPUBLICA le preguntó al embajador Alvaro Portillo el significado de la palabra “emigración”, no dudo en contestar sobre dos aspectos que hacen al tema, uno negativo y otro positivo. El punto de vista negativo es que “al día de hoy en la sociedad uruguaya aún se mantiene lo que los sociólogos han denominado “la propensión a emigrar”. No obstante las mejoras que está viviendo el país, la propensión a emigrar continúa. “Que nuestros jóvenes crean en el país y no estén pensando permanentemente en la alternativa de irse, es un problema que va a llevar tiempo desdibujar”. El entorno “afortunadamente” no está ayudando, porque cada vez es más difícil el acceso a los países que desde hace tiempo son destino recurrente entre los uruguayos que emigran. El lado positivo de la emigración es que muchos uruguayos triunfan a nivel académico en el mundo y comparten los méritos con el país. Eso promueve el renombre de Uruguay en el exterior. También reconoció que hay gran vinculación entre los uruguayos en el mundo. Eso demuestra el interés que tienen algunos por volver a su lugar de origen, sobre todo aque-llos que emigraron en los últimos años. El representante de la Cancillería está preocupado por brindarle facilidades a las personas que pretenden regresar. Ofrecer lo primordial para el retorno no es viable. Portillo dijo: “Lamentablemente hoy desde el Ministerio de Relaciones Exteriores no podemos garantizar el trabajo al regresar a Uruguay, pero se puede hacer un montón de cosas útiles en otros ámbitos, cosas que hagan que alguien que ya tiene la decisión tomada no lo dude”.
Una de las medidas previstas es la posibilidad de traer del extranjero una cantidad considerable de pertenencias. También habrá facilidades en el acceso a la vivienda, a servicios de la salud y todos los beneficios que crean pertinentes desde el exterior, siempre y cuando la Cancillería los apruebe. *
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