Escrito por: JUAN MENDIETA
“Nacional pagó caros sus errores”.
Cuando la vieja institución de Los Céspedes sufrió la humillante derrota ante Peñarol que le quitó las ilusiones de pelear el último Apertura, la oración que hoy analizo fue empleada varias veces por la prensa especializada. Es una expresión recurrente, casi una frase hecha, con que se explica de modo sintético el porqué de una derrota.
Un periodista –preocupado como yo por las cuestiones de lenguaje– me planteó una duda muy pertinente: si caro es un adverbio (como a todas luces parece serlo pues modifica a un verbo), ¿no debería mantenerse inalterado por ser invariable? ¿No debería decirse Nacional pagó caro sus errores?
Vayamos por partes.
Los vocablos caro y barato pueden funcionar como adjetivos (determinando a un sustantivo) o como adverbios. Cuando digo La harina está muy cara o Unos lentes baratos, parece obvio que se trata de adjetivos. En cambio, cuando digo Los comerciantes compran barato y venden caro, nadie duda de que se trata de adverbios. ¿Estamos de acuerdo?
Ahora bien, ¿qué pasa con construcciones como Nacional pagó caros sus errores o Vendieron cara su libertad?
En estos casos –como también ocurre con el verbo costar– los vocablos caro y barato retoman su función de adjetivos pues se comportan como atributos; en este caso, atributos del complemento. Con otros ejemplos quedarán las cosas más claras: Estoy buscando corbatas pero las encuentro caras; Vi unos zapatos a cien dólares y me parecen baratos.
Así que a no dudar: Nacional pagó caros sus errores, haciendo concordar caro con el complemento.
Pero ya que estamos hablando de compra y venta, no puedo dejar de llamar la atención sobre un barbarismo bastante común. Me refiero al cambio de la preposición a por para cuando se expresa el precio de un objeto cualquiera. Tengo este otro para veinte pesos por Tengo este otro a veinte pesos. Las cosas cuestan o valen equis pesos; están o se venden a equis pesos y no para equis pesos. Es cierto que también puede decirse que hemos comprado algo por tanta plata, en una expresión que tiene reminiscencias del trueque: Te cambio esta bolsa de trigo por dos de arroz. Pero por favor, desterremos la preposición para de las listas de precios.
–¿Toda esta perorata para decir que la grappa está cara y que por eso no manda la vuelta?
–¡Qué lo parió! *
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