María Elena Curbelo reclamó mayor rapidez en los "cambios sociales"
L A REPUBLICA participó de sus opiniones sobre el informe Serpaj 2006 en relación a los derechos humanos sociales, económicos y culturales. «Mis comentarios están teñidos por la realidad que vivimos en Artigas y por mi profesión que es atender a los niños. Hasta que nosotros no superemos la violación permanente de los derechos humanos, que veníamos acarreando de toda una vida, no podemos bajar los brazos», alertó.
Curbelo habló en el Cabildo de Montevideo para el grupo de periodistas y organizaciones sociales que esa mañana nos hicimos presentes. «Quiero referirme a la salud y a la educación. En cuanto a la salud heredamos una deuda histórica de violación de derechos humanos permanente, y el informe apuesta a lograr el sistema integrado de salud, ley que está costando y que va a significar cambios muy grandes. Sabemos que hay sectores de la salud que han hecho de la misma un comercio, y sacar el sistema integrado va a significar una lucha muy fuerte que no sólo se tiene que dar desde el Estado sino también desde las organizaciones civiles, porque solamente así vamos a tener un sistema justo. Hoy tenemos una salud pública que ha sido muy golpeada por el sistema privado» y habló de los recursos «que todavía siguen siendo totalmente insuficientes», manifestó.
«El chiquito que hasta los 2 años su cabeza no recibió el alimento debido, por más que nos duela, fue»
Su preocupación tiene que ver con la realidad y las cifras oficiales, que no siempre reflejan la primera. «A mí me asustan un poco las cifras oficiales que se manejaron siempre de niños escolarizados. Se habla oficialmente de que casi el 100% de los niños entre 5 y 14 años concurren a la escuela, y ahí tenemos que pensar qué es estar escolarizados. Porque los datos, por ejemplo, para Artigas, del Codicen, nos hablan de que el 68% de nuestros niños están en ese departamento por debajo de la línea de pobreza.
Esos niños son niños que seguramente sufrieron en distintos momentos de su vida una desnutrición seria». seguidamente señaló con dureza: «El chiquito que hasta los 2 años su cabeza no recibió el alimento debido, por más que nos duela, fue. Después desde el comedor de la escuela se podrán hacer los esfuerzos más increíbles para mantenerlo bien alimentado, pero igual ya no va a aprender, ya va a tener un retardo escolar y lo condenamos. Lo condenamos a que repita y lo pasen por edad y cuando egrese, con un carné que diga que terminó 6º año y seguramente con costo escribirá su nombre. Para él sólo quedará usar la fuerza de sus brazos para salir adelante y por eso seguramente lo poquito que aprendió en la escuela se lo va a olvidar y será un analfabeto aunque no aparezca en las estadísticas», señaló.
Herencia demasiado terrible vs. ritmo diferente de cambios
Por eso «revertir esto nos va a costar muchísimo, y lo vamos a tener que ir conquistando desde todos los espacios».
Según Curbelo «para la situación de crisis que heredamos estos cambios son todavía muy insuficientes. Quizás si nos escucha el compañero que está en el gobierno nos dirá bueno, estamos dando todo, sí, le diríamos, pero lo que heredamos fue demasiado terrible y por eso el ritmo de los cambios tiene que ser diferente», puntualizó.
Nos condenamos por varias generaciones. No se tiene la noción todavía de que para el desarrollo del ser humano los dos primeros años de vida son fundamentales, y si no se recibió allí una alimentación adecuada, haz todo el esfuerzo que quieras y tendrás niños gorditos, pero estarán condenados, dijo. «Hoy tenemos una generación condenada, esto se viene revirtiendo, se lograron bastantes avances en lo que fue la disminución de la mortalidad infantil. Antes, en mortalidad infantil, llegamos a tener 57,1 en 200 en Bella Unión. Hoy el departamento está en 12,9, lo cual es muy bueno. Se nota de este gobierno una actitud diferente aunque los recursos todavía son insuficientes, por eso digo que sirve el aporte del Estado pero también las organizaciones sociales no deben quedarse quietas», explicó. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad