Dinero, orgía y muerte en el country
El 26 de noviembre pasado, 36 horas después del ataque, la riocuartense Nora Dalmasso fue hallada muerta en su casa por un vecino del country Villa Golf de Río Cuarto. Estaba desnuda, tendida en la cama de la habitación de su hija (en la planta alta), con el cinturón de la bata de baño alrededor del cuello.
De acuerdo a los informes forenses, en la cabeza presentaba un golpe leve, en el cuello se veían signos de estrangulamiento manual, mostraba un moretón en el codo y otro pequeño en el pecho izquierdo. Los golpes dejaron ver que la mujer de 1,56 metros de altura y 50 kilos de peso fue ahorcada primero con las manos y después con el cinturón de su bata.
Dalmasso intentó defenderse. Así lo revela el mechón de pelo de color castaño que le arrancó al asesino y que quedó a un costado de la cama. El moretón en el pecho izquierdo se debió al método de inmovilización que usó el homicida cuando apoyó su rodilla sobre el cuerpo de la mujer.
La cara de Dalmasso «denotaba una mezcla de terror y sorpresa. Tenía los ojos muy abiertos, como desorbitados, propios del pánico», detalló al diario argentino Clarín, uno de los primeros investigadores que vio el cadáver.
La noche de su muerte, la mujer estaba sola en la casa del exclusivo barrio de Río Cuarto (Córdoba). Su marido, Marcelo Macarrón (47 años), jugaba un torneo de golf en Punta del Este; el hijo se encontraba en la capital de la provincia y la hija estaba en Estados Unidos por estudio.
Antes de ser asesinada, Dalmasso Grassi (dos de los más tradicionales apellidos de esa ciudad) había tenido relaciones sexuales con coito vaginal y anal. Había cenado con seis amigas en un restorán hasta las dos de la mañana y luego se había ido a su casa.
Sexo consentido
Según publicó el diario Clarín en su edición de ayer, la casa estaba en orden, lo que hizo descartar el robo y la actuación de un asesino profesional. Además, las fuentes revelaron al periódico argentino que en la escena hubo intención homicida y una relación sexual consentida.
Lo cierto es que se manejan varias hipótesis sobre el autor y el hecho que desencadenó el homicidio.
En el semanario argentino Perfil publicaron que un amante enojado por un motivo hasta ahora desconocido habría matado a Dalmasso, quien hacía tareas administrativas en la empresa de sus padres (Servicios Sociales Grassi).
Una de las versiones más firmes hasta el momento es la del amante despechado, que enloqueció por algo que pasó y la mató con odio. «La estranguló con fuerza (lo que provocó la muerte por isquemia cerebral) y la miró a los ojos, dos características de un crimen pasional», se lee en las páginas de ayer del semanario porteño.
La investigación venía firme hasta que en las últimas horas tuvo su primer traspié: la primera prueba de ADN sobre las muestras de semen halladas en el cuerpo de la mujer determinó que no había material genético suficiente. «Este tipo de resultados se observa cuando no hay espermatozoides o son muy pocos, los cuales son insuficientes para determinar el perfil genético masculino», señaló la directora del laboratorio molecular del Centro de Excelencias y Procesos Córdoba, Nidia Modesti, a radio Mitre de Buenos Aires.
Ahora repetirán la prueba con las contramuestras guardadas en la fiscalía y en el laboratorio de los peritos forenses. Lo harán luego de realizarse «modificaciones técnicas con el objetivo de mejorar la sensibilidad de la metodología, es decir, optimizar la detección de espermatozoides en caso de que hubiera habido muy pocos».
Encuentros extramatrimoniales
El informe estableció que ya está determinada la identidad genética de Rafael Magnasco, único imputado en la causa y amante de Dalmasso. Los encuentros extramatrimoniales parecían frecuentes en la cordobesa ya que existen seis presuntos amantes de la mujer de ojos azules.
De acuerdo a Perfil, el más comprometido es un abogado de 45 años y separado, que habría mantenido una relación con Dalmasso. En la noche del asesinato se lo vio en un asado en otro country cercano, del que se fue cerca de la 1.30 de la madrugada para, según su versión, llevar a sus hijas a la casa de su ex esposa, vecina del Villa Golf.
El resto de los sospechosos serían un empresario farmacéutico de la ciudad, el ex asesor del secretario de Seguridad de Córdoba Rafael Magnasco, dos abogados y el propio Macarrón. También se señaló como presunto amante al ex rugbier y empresario cerealero Miguel Rohrer. Son muchas las versiones que circulan en torno a este crimen, que destapó una realidad de infidelidades, poder y mentiras en el barrio cerrado riocuartense. *
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