Uruguayos por el mundo están llevando adelante una revolución jamás imaginada
Por distintos motivos, como la persecución política, la falta de trabajo y de un sueldo para vivir dignamente o simplemente por la necesidad de buscar lo que Uruguay no ofrecía, muchos compatriotas tuvieron que emigrar a tierras extrañas.
Hoy muchos de ellos dejaron de sentirse extraños y pasaron a ser de la casa, ya que el nuevo trabajo, la familia, los hijos y los amigos no pertenecen a su lugar de origen, si no al país que los recibió. Pero emigrar no es fácil, atrás quedan afectos y recuerdos con los que es difícil vivir.
Una forma que encontraron los uruguayos en el mundo para sentirse cerca del país, fue estar juntos.
Los más comprometidos con la patria se animaron a formar Consejos Consultivos en su región, siendo una forma de estar unidos y de luchar por los derechos de quienes tuvieron que abandonar su país.
El pasado lunes 11 de diciembre comenzó en Montevideo el Primer Encuentro Mundial de Consejos Consultivos, organizado por la Dirección General para Asuntos Consulares y Vinculación (DGCV).
En la Ceremonia inaugural estuvo presente el embajador Alvaro Portillo quien está a cargo de la DGCV, el canciller Reinaldo Gargano, autoridades ministeriales, técnicos de diversas organizaciones y los principales protagonistas del evento, delegados de los uruguayos que hoy viven en el mundo. En 15 países se han creado 32 Consejos, en esta ocasión representantes de 13 países han viajado para el encuentro.
Objetivos
El denominador común era la alegría, por estar todos juntos los uruguayos provenientes de distintas partes del mundo, discutiendo y luchando por los mismos objetivos: seguir siendo uruguayos en el exterior. Compatriotas con derecho a votar, que puedan disfrutar de leyes de jubilaciones y pensiones que contemplen su situación, que sea posible hacer trámites y papeleos de documentos nacionales a la distancia y por sobre todo luchar por el derecho a no tener que migrar.
Graciela Núñez se fue a Brasil huyendo de la persecución política hace 30 años. Hoy es representante de uno de los primeros Consejos Consultivos en formarse, hace aproximadamente 11 meses. La conformación del mismo podría haber sido antes, pero se demoró porque estuvieron 8 meses discutiendo y elaborando los estatutos. Si bien la situación política cambió desde el momento que ella partió, hoy no piensa en volver porque allí nacieron sus hijos y se estableció con su marido.
Cada vez que puede viene de visita a Uruguay y nunca va a olvidar la primera vez que volvió después de estar ocho años clandestina en Brasil. «La primera vez que vine, fue maravilloso, fue bastante complicado. Vinimos por la frontera, la última parte la hicimos en tren hasta Montevideo, porque yo ya tenía los papeles, pero algunos compañeros seguían siendo clandestinos. Pero llegar fue maravilloso».
Hugo Pereira se fue a Estados Unidos en el año 1988 y en setiembre de 2006 después de una vida formada lo deportaron a Uruguay, pues nunca pudo regularizar su situación migratoria. No existió ninguna ley que lo amparara y volvió dejando a sus hijos, nacidos allá. Hoy es representante del Consejo Consultivo de New England. Más allá de no tener opción, Hugo pensaba volver a vivir en su país. «Volver a Uruguay era lo que quería. Cuando volví fue una emoción muy grande, a pesar de la situación en la que encontré el país».
Jimena Echartea y Eduardo Cardoza son delegados del Consejo chileno.
Cada uno tiene su propia historia de vida. Por distintas razones están hoy viviendo en Chile, pero los une la integración de un Consejo muy diverso, que incluye jóvenes de veinte y pocos años hasta compatriotas que rehicieron su vida allí.
A todos ellos los une lo mismo: el paisito: «El vínculo, el cariño, la añoranza es permanente. Nosotros vivimos en función de todo lo que pasa en Uruguay. Escuchamos radio uruguaya, hablamos de Uruguay cada vez que nos juntamos, es una obsesión. Queremos volver. Eso es lo que añoramos».
Ambos resaltaron la alegría y el compromiso que sienten de estar hoy en su país representando a los compatriotas que viven en Chile. «No somos menos ciudadanos por tener que vivir fuera. Vivimos la invitación del consejos consultivos a participar y a ejercer nuestra responsabilidad ciudadana, con una alegría inmensa. Esto para nosotros significa mayor calidad de vida y estar vinculados formalmente con el Uruguay».
Recuadro
«Lo que está haciendo Portillo es una revolución. Esto antes era impensable», comentó Jimena Echartea, representante del Consejo de Chile, quien supo tener a Alvaro Portillo como docente en la Universidad de la República. Las palabras del embajador dejaron en claro lo gratificante de la iniciativa: «La gente está muy entusiasmada, le gusta la tarea y siente que está produciendo.
Esto es muy estimulante es un periplo de amor, un periplo de afecto de reencuentro de un Uruguay que estuvo negado en los últimos 40 años por los gobiernos. Los familiares nunca se olvidaron de quienes estaban afuera, pero, nosotros como sociedad y el Estado uruguayo no contempló nunca eso. Entonces es muy bueno que por primera vez, podamos devolverles el reconocimiento que se merecen». *
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