Qué simboliza la muerte del dictador para Chile
Murió Augusto Pinochet. Y la noticia recorrió el mundo cual reliquia de la guerra fría. La pregunta es cuánto impacto tendrá en Chile.
El general A. Pinochet no estuvo entre quienes prepararon el golpe de Estado de 1973, sino que se incorporó a última hora. Sin embargo, a partir del 11 de setiembre de ese año, concentró tal poder en sus manos, que duró casi 17 años en la Presidencia, más otros ocho como Comandante en Jefe del Ejército, posición en que completó casi 25 años.
Lo más probable es que la historia lo recuerde por dos asuntos: por las transformaciones estructurales de la economía chilena que perduran hasta hoy y, sobre todo, por las violaciones de los derechos humanos. De hecho, su nombre llegó a ser reconocido en todo el mundo como sinónimo de gobierno autoritario, aun en África y Asia.
Ahora, con su fallecimiento, los chilenos se han vuelto a dividir con relación a su persona tal y como lo han venido haciendo durante décadas. Pero, ¿qué «significa» su muerte para Chile?
Procesado, pero nunca condenado
Primero, su influencia política había comenzado a deteriorarse desde su detención en Londres en 1998. La primera evidencia de esto ocurrió cuando fue devuelto a Chile en marzo de 2000, tras 17 meses de arresto domiciliario. En ese momento se producía una segunda vuelta electoral, y el regreso de Pinochet no tuvo mayor impacto.
Segundo, a pesar de que Pinochet nunca fue condenado, sí ha sido procesado en muchos juicios. Algunos tuvieron relación con los derechos humanos y otros con dinero depositado en el extranjero, los más conocidos fueron los del Banco Riggs. La Corte Suprema chilena nunca adoptó una sola posición y en algunos casos alegó razones de salud para eximirlo. En otros, no sólo tuvo arresto domiciliario, sino que también fue fichado y fotografiado, y sus huellas digitales, ingresadas al sistema. En algunos casos, la Justicia falló de acuerdo a la ley chilena de amnistía dictada durante su gobierno, y en otros se aplicó la ley internacional de delitos de lesa humanidad, y por lo tanto, imprescriptibles e inamnistiables.
Tercero, a medida que aumentaban los juicios se fueron alejando de su persona sectores de la derecha política que fue parte de su gobierno, así como el empresariado que se quedó con las empresas públicas privatizadas.
¿Qué podemos esperar los chilenos de la muerte del dictador?
Uno
Durante mucho tiempo se van a mantener las dos visiones de la historia y de lo que representó Pinochet, es decir, aquélla que lo vio como el que impidió «una nueva Cuba» y aquélla que lo analizó en términos de la violación de los derechos humanos (está claro que los segundos son más numerosos que los primeros).
Dos
El sistema económico no debería sufrir mayores cambios ni modificaciones.
Tres
Las víctimas de los derechos humanos van a continuar con su lucha en los Tribunales, aunque él haya quedado afuera por su fallecimiento.
Cuatro
En lo político, la derecha chilena va a seguir vinculada al tema aunque se haya alejado de él. Probablemente no va a ganar elecciones en Chile mientras no se dé el paso que se dio en España con el Partido Popular, es decir, reemplazar en la cúpula a todos aquellos que tuvieron algo que ver con su gobierno.
Cinco
Puede verse afectada la Concertación Socialista que lleva en el gobierno los mismos años que estuvo Pinochet, aunque electos democráticamente. Sin embargo, sus diferencias internas son cada vez más públicas, y ya no está quien siempre los unía. Recordemos que sus orígenes fueron la lucha contra su persona y su régimen.
Seis
Las Fuerzas Armadas han tenido cambios profundos y hoy se las ve comprometidas con la democracia y no con su herencia.
Cambiar la mirada
Chile merece mirar hacia el futuro. Incluso, a pesar de muchas reformas constitucionales, la mayoría de las instituciones sigue siendo la respuesta a la crisis que vivió el país en 1973 y que llevó a Pinochet al poder. Chile necesita cambiar la mirada, ya que una cantidad apreciable de chilenos ni siquiera habían nacido en ese año.
Murió Pinochet y los chilenos siguen divididos. A pesar de su largo gobierno, lo más probable sea que el legado dictatorial tienda a esfumarse: cada vez menos gente quiere aparecer asociada a su representación. Es signo de los tiempos para quienes ejercen el poder por la fuerza más allá de la democracia. *
(*) Catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Chile. Tiene un Ph.D. y un Master en Ciencia Política por la Universidad de Essex y dirige el Centro Internacional para la Calidad de la Democracia y la Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chile. Preside el Comité de Fuerzas Armadas y Sociedad de la Asociación Mundial de Ciencia Política. Ha publicado decenas de libros y ensayos traducidos a varios idiomas y es conductor y comentarista de programas políticos e internacionales en Radio y TV de Chile. ( Safe Democracy)
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