El General del Pueblo
El próximo día 13, Líber Seregni cumpliría 90 años. Y aún resuenan las palabras del compañero presidente al despedirlo: «los hombres como él no mueren, se siembran». Por eso nunca dejará de ser el General del Pueblo que a todos nos da fuerzas para creer en las utopías. Esa luz puntual al final del camino.
Recordamos cuando lo conocimos en una tarde del verano de 1971 en el salón parroquial de Salinas.
Plena campaña política del Frente Amplio que en tiempos difíciles transmitía su esperanza a la gente.
Aun estamos viendo ese salón desbordante de vecinos y hasta algunos turistas -que veraneaban en ese tranquilo balneario.
Detrás de una improvisada mesa estaban Seregni, Juan Pablo Terra y Baliñas. Y esa tardecita retumbaron en todos las palabras de Seregni hablando de unidad, militancia y respuesta electoral ente los avances del fascismo represivo.
En la calle se vio pasar varias veces a un par de choches luciendo insignias del pachequismo buscando provocación. La tranquila y serena voz del General pidió no hacerles caso y responderles con «la fuerza de la razón y de la inteligencia». Y prosiguió con su discurso que con firme confianza nos hablaba de que era posible la justicia social. Ya en esos lejanos días el General del Pueblo optaba por el tríptico de su admirada Revolución Francesa.
Libertad, Igualdad y Fraternidad debían ser los nobles valores que marcaran la senda de la República y todos sus habitantes.
Creyó con todas sus fuerzas en esos ideales fraternales, igualitarios y libertarios durante toda su existencia. En un país sacudido por las injusticias sociales el nombre de Seregni fue resplandeciendo como el de un ciudadano ejemplar y un digno militar a diferencia de los otros que optaron por respaldar a la oligarquía.
El grano del Frente Amplio es fecundado con la sangre de los mártires y de todos los que sufrieron la violación de sus derechos humanos.
La presencia de Seregni es factor de armonía y de unidad en aquellos años de acumulación de fuerzas. Se destacó su inteligencia primero desde la Mesa Política y desde ahí alcanzó su estatura de caudillo natural candidato de todos los militantes. Ya en los años del plomo de la dictadura el general sigue dando un ejemplo moral.
Una vez los crueles usurpadores le ofrecieron liberarlo de su prisión a cambio de que abandonara de inmediato el país.
Rechazó esa propuesta porque sabía que su pueblo lo necesitaba cerca, como lo dijo en un reportaje muchos años después. Fue por eso que, aun con enormes problemas de comunicación, fue seguido por miles cuando desde la cárcel hace un llamado para no apoyar el grotesco proyecto militar de reforma constitucional.
La caravana en el día de su libertad ya forma parte de la memoria colectiva del Montevideo en su apertura democrática.
En el balcón de su apartamento de Bulevar frente a la Facultad de Arquitectura hizo su primer discurso luego de la liberación.
Y no hubo odio en sus palabras y si brilló en cambio la visión de un estadista. Es inolvidable la imagen del General al lado de Lilí, sosteniendo un pequeño megáfono y abajo la improvista multitud al grito de ¡Seregni amigo, el pueblo está contigo!. Siempre creyó en la fuerza de las utopías que cuando van de la mano del pueblo se transforman en realidades, como le gustaba decir.
Ahora, realidad, sueños y utopías se mixturan en el gobierno que siempre tendrá a su lado al General del Pueblo. Con más recuerdos y música los esperamos en la 1410 AM LIBRE. *
Coordinación: ANGEL LUIS GRENE
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