HOY SE CONMEMORAN 17 AÑOS DE LA MASACRE DE MONTREAL

El "delito" de ser mujer

Por la misma razón, el homicida hirió a otras 9 antes de suicidarse. La Campaña de 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres, que involucra a alrededor de 1.700 organizaciones de 130 países, incluye esta fecha en su calendario porque los hechos que evoca son expresión de la violencia sexista que asuela a la población femenina mundial.

El 6 de diciembre de l989 Marc Lépine cargó un rifle semiautomático, entró a la Escuela Politécnica de la Universidad de Montreal, mató a 14 mujeres de entre 20 y 31 años, hirió a 9 más y a 4 hombres, y se suicidó.

Sobre su cuerpo se encontró una carta en la que explicaba: «Por favor tomen nota de que si estoy cometiendo suicidio hoy no es por razones económicas, sino por razones políticas. Por eso he decidido mandar Ad Patres (a los padres ) a las feministas que han arruinado mi vida. Las feministas siempre han tenido el talento de irritarme. Ellas quieren retener las ventajas de ser mujer, mientras tratan de arrebatar aquellas de los hombres. Son muy oportunistas ya que aprovechan el conocimiento acumulado por el hombre a través de los años. Siempre tratan de subrepresentarlos cada vez que pueden». Acompañaba el texto una lista con de l9 nombres de mujeres que desempeñaban cargos de dirección en la provincia de Québec u oficios tradicionalmente masculinos, como la primera bombera y la capitana de policía. Al final, se leía: «Estas mujeres morirán aproximadamente hoy. La falta de tiempo (puesto que empecé muy tarde) ha permitido a estas feministas radicales sobrevivir».

 

Las «usurpadoras»

Marc Lépine era un joven amante de las películas de guerra, que había sido golpeado de niño por su padre quien luego lo abandonó junto a su madre y su hermana. Había intentado sin éxito ingresar a las Fuerzas Armadas canadienses. Al ser frustrado también su deseo de estudiar ingeniería en la Escuela Politécnica, culpó directamente de ello a las políticas de acción afirmativa promovidas por las feministas para habilitar la participación femenina en actividades culturalmente asociadas a roles masculinos. Para Lépine, ellas eran las usurpadoras del lugar que creía suyo.

 

Cambios posibles

Las reacciones de la población fueron diversas. Nadie justificaba la masacre, pero muchos hombres decían que «se explicaban» la conducta de Lépine.

Michael Kaufman, investigador canadiense, experto en estudios de masculinidad, decidió contrarrestar estas opiniones y junto a otros varones fundó la Campaña de la Cinta Blanca, como símbolo de la implicación activa de los hombres en contra de la violencia hacia las mujeres, que se extendió a Estados Unidos, Europa, Australia y gran parte de América Latina.

Según el también escritor y activista, para erradicar la violencia sexista es necesario construir sociedades «basadas en la igualdad y la justicia, trabajando desde las empresas, las instituciones, la población en general, pero sobre todo desde las propias familias». Kaufman sostiene que el cambio social debe estar acompañado de «programas de formación de los cuerpos policiales y los jueces» y de un aumento de los presupuestos para construir alternativas para las mujeres que quieren abandonar a sus maridos maltratadores. También considera importante reeducar a los agresores, creando «espacios donde puedan expresar sus sentimientos».

«Este suceso me marcó enormemente», diría Noemí Klein, famosa escritora y periodista canadiense conocida por sus aportes teóricos y su activa militancia en el movimiento antiglobalización. «Por supuesto que después de esa matanza una debía llamarse a sí misma feminista», afirmó entonces.

 

No sólo un «loco»

No obstante, el calificativo más aplicado al múltiple asesino fue el de «loco», lo que el propio Lépine ya había previsto y relativizado en la carta que dejó: » Aunque el epíteto de Asesino Enfermo me será atribuido por los medios, me considero una persona erudita y racional que sólo la llegada de la muerte ha forzado a cometer actos extremos».

Uno de los principales debates giró en torno a si se trataba de un hecho aislado o simbólico de la violencia masculina contra las mujeres. Desde el lenguaje del agresor, llegaba un dato clave: «Odio a las mujeres», significado del término misoginia. En la teoría feminista, la misoginia es reconocida como una ideología política similar al racismo o el antisemitismo.

Judy Rebick, fundadora del Comité de Acción Nacional para el Estatus de la Mujer, lo había advertido: «Si él (Lépine ) hubiera matado 14 judíos, hubiera sido visto como un desequilibrado pero también como antisemita».

 

Presente sin gloria

En los l7 años transcurridos desde la matanza de Montreal ha habido cambios. La violencia contra las mujeres se visualiza mejor como delito, se han sancionado leyes de prevención, sanción y erradicación del flagelo, implementado servicios de protección de las víctimas, entre otros avances.

Pero las condiciones para que se repitan esos hechos siguen presentes en Canadá y en el mundo, porque falta mucho para que pueda hablarse de una verdadera transformación cultural.

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