Luego de dos años aún no hay respuesta a reclamos de los reclusos de Mercedes
Muchas veces la burocracia termina ahogando las mejores intenciones, y es tan demoledor su peso que cuando nos cae encima si falta un sello, una firma, o un insignificante trámite, por más que nos asista la razón seguramente terminaremos sucumbiendo ante ella. Eso parece haber ocurrido con un reclamo efectuado por los encausados de la Cárcel Departamental de Soriano.
En 2004 el edil frenteamplista Antonio Benítez denunciaba en la Junta Departamental las necesidades de los presos de la Cárcel de Mercedes, quienes en una carta criticaban al Patronato de Encausados y Liberados de Soriano. Ante ello, el edil Benítez pidió que la Comisión de Derechos Humanos de la Junta Departamental investigara el tema, radicándose un expediente (Nº 117/04).
En un tramo de dicha carta los encausados de la Cárcel Departamental le expresaban al edil: «Benítez, le queremos hacer saber que no por estar presos somos el último orejón del tarro. Le pasamos a decir que el Patronato de Encausados se anda sacando cartel por los diarios y la radio, y lo único que nos traen a esta cárcel es 100 gramos de yerba, una máquina de afeitar, cuarto jabón y nada más. De vez en cuando traen alguna ropa dada en donación por el pueblo». Solicitaban saber «cómo se administran las donaciones que nos llegan para nosotros», conseguidas «pidiéndole al pueblo colaboración y donaciones». La carta expresaba más adelante que «acá no se ha visto nada, sólo miseria hasta el día de hoy. Gracias por escucharnos».
Terminemos con el debate
El expediente inició su curso en la larga cadena burocrática. La «Comisión de Derechos Humanos, Condiciones de Vida de la Población, Mujer y Familia» (tal el extenso y ampuloso nombre) comenzó a reunirse y seguramente a abordar desde diferentes ángulos esta problemática.
Según una calificada fuente de la Junta Departamental, las reuniones semanales de esta comisión discurrían en largos comentarios anexos a los temas de fondo, mientras los expedientes siguieron sumándose hasta conformar una considerable pila de papeles. El tiempo corrió y completó nada menos que dos años.
En la última sesión de la Junta Departamental de Soriano (17/11/2006) dentro del orden del día estaba el expediente N° 117/04 con el reclamo de los encausados. Donde se decretaba, «elévese estos obrados al Patronato Departamental de Encausados y Liberados, a efectos que tome conocimiento de los reclamos de los encausados de la Cárcel Central». Cabe acotar que en los dos años transcurridos, ninguno de los seis ediles de la «Comisión de Derechos Humanos, Condiciones de vida de la Población, Mujer y Familia» percibió el detalle que la «Cárcel Central» está en Montevideo, y que la denuncia provenía de la Cárcel Departamental.
Después de dos años de estudio la única resolución adoptada por esta comisión de ediles fue comunicar a una de las partes involucradas de lo que la otra había denunciado en su contra. Después de dos años y como no quedaba claro la resolución adoptada por esta comisión, en la última sesión de la Junta Departamental se aprobó que el famoso expediente N° 117/04 volviera a comisión para ser nuevamente tratado. Pasaron dos años y aquel reclamo de los reclusos todavía no tiene respuesta. Pasaron dos años, y todavía deberán pasar algunos meses más ya que el famoso expediente volvió a comisión.
Algo que a decir verdad no es privativo ni de este expediente ni de esta comisión. Tal como quedó registrado en la misma sesión de la Junta Departamental, que suscitó otro debate por el archivo de otro expediente (162/04), donde el propio edil que lo había propuesto liquidó el tema sentenciando «terminemos con el debate».
Para agregar apesadumbrado: «gracias a Dios que el Uruguay no está en manos de nosotros». *
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