Presentaron ayer libro en homenaje a Aurelio González
En el nuevo libro de María Esther Gilio «Aurelio el fotógrafo. La pasión de vivir», la autora demostró estar muy agradecida porque fue a ella a quien Aurelio González eligió para confiarle el relato entero de su vida.
La presentación se realizó el pasado miércoles 22 de noviembre en el Mercado de la Abundancia. En la concurrida reunión, Gilio relató muchas aventuras, historias increíbles, situaciones difíciles de imaginar, anécdotas divertidas y otras que no lo son, pero que Aurelio decidió recordarlas rescatándoles el lado positivo. Todo eso y más transcurre en las páginas del libro de María Esther Gilio. Aurelio González es considerado como «un fotógrafo que ama la vida y siempre disfrutó de su trabajo».
Comprometido con la fotografía y con la sociedad, fue consciente de todo lo que podía transmitir y revelar a través del lenguaje de las imágenes. Su mirada le permitió mostrar muchas injusticias de la vida, pero no lo hizo únicamente a través del visor de su cámara, el condimento principal fue su audacia, curiosidad y osadía. Su forma de ser le permitió cruzar barreras que parecían imposibles de atravesar. Trepando azoteas, entrando por ventanas prohibidas, reclamando junto a los trabajadores en manifestaciones políticas e ingresando a lugares peligrosos fue la forma en que Aurelio fotografió la historia popular.
La biografía del fotógrafo fue publicada por la editorial Trilce, la principal motivación para la edición derivó de un reciente descubrimiento, que significó un hallazgo importante para el fotógrafo, pero principalmente para la historia nacional. De la misma forma que se descubre un tesoro enterrado, escondido en el pozo de aire del viejo edificio Lapido, donde funcionaba el diario El Popular, apareció a principio de este año, la colección casi completa de negativos de fotografías blanco y negro de su producción. Los casi 60.000 negativos, son fieles documentos de 20 años de historia.
Historia que llega a nuestros días
Aurelio González llegó a Uruguay como polizón de un barco en 1952. Nació en Marruecos, vivió en España y a los 22 años viajó a América del Sur en busca de aventuras y una mejor vida. Huía del régimen español de Franco y del hambre que allí se vivía. Por elección de la tripulación del barco, con quienes mantuvo una estrecha relación, desembarcó en nuestro país. Una vez establecido en tierra, se vinculó con personas del ámbito político, quienes lo ayudaron a conseguir un mejor trabajo. Para devolver parte de los favores recibidos por diferentes personas desde que había llegado a Uruguay, tuvo un cálido gesto, brindó alojamiento a un exiliado español que le cambió la vida. Ayudó al español hasta el tiempo necesario y como forma de agradecimiento, su nuevo amigo, le enseñó el oficio de la fotografía y el manejo de la cámara. Al tiempo Aurelio se compró su propia cámara usada, con la cual comenzó a desarrollar la fotografía como un pasatiempo. El oficio de la fotografía pasó a ser su principal ingreso, cuando comenzó a trabajar en El Popular. Registró imágenes cotidianas de un período que se caracterizó por las movilizaciones y protestas políticas contra el régimen militar. Quebró la estética de la época e impuso un nuevo estilo al fotografiar las clases marginadas y a los sectores más abandonados de la sociedad. Logró transmitir una imagen de la sociedad que muchos desconocían o preferían ignorar. Pero las constantes persecuciones políticas al diario, culminaron con la censura total en 1973. Ese año Aurelio González escondió gran parte del archivo fotográfico que permaneció oculto hasta enero de este año. Encontrar los negativos, no resultó tarea fácil porque fueron removidos del lugar original, por reformas realizadas en el viejo edificio de la esquina suroeste de 18 de Julio y Río Branco, donde funcionaba el diario. *
Trabajar con pasión
Durante la presentación del libro, con un poco de timidez Aurelio González comenzó un discurso que dejó en claro su pasión por el arte de la fotografía, pero sobre todo el compromiso que desde siempre mantuvo con la clase trabajadora, la defensa de los derechos humanos y la justicia. En la exposición que tomó fuerza a medida que avanzaba, se mostró muy agradecido con los amigos que lo acompañaron esa noche y a lo largo de toda su vida. *
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