LOS PRESTAMOS DEL FONDO RAUL SENDIC

Pagando con doce churros por día

Hasta estos días el Fondo Raúl Sendic ha aprobado préstamos para trescientos ochenta y dos proyectos productivos. Si se tiene en cuenta que cada proyecto genera ocupación para cuatro o cinco personas en promedio, la puesta en práctica de estos emprendimientos se traduce en empleo para unas mil quinientas personas. Los préstamos se otorgan sin discriminación alguna, sin tener en cuenta a qué partido político pertenecen los beneficiados. Esta característica se ha acentuado con la apertura del local sede del Fondo en la calle Martín C. Martínez 2961 casi Pedernal, que no ostenta ningún cartel que haga mención del MPP.

 

Menos morosidad que en la banca

La cantidad de proyectos presentados excede en mucho las posibilidades actuales de préstamos. Suman unas cinco mil las solicitudes: dos mil quinientas en Montevideo y otras tantas en el Interior. El Fondo redondea unos quinientos mil dólares, que se renuevan con las devoluciones, que ya rondan un quince por ciento, y los aportes mensuales de parlamentarios y funcionarios con cargos en el gobierno, todos del MPP. Ultimamente se han sumado aportes de algunos uruguayos residentes en el exterior. La morosidad (atraso, no negativa a pagar) es de un once por ciento en Montevideo, y de casi cero por ciento en el Interior, lo cual es muy inferior a lo que sucede tanto en la banca privada como en la pública, acotan Coedo y Mutti.

En el Fondo Raúl Sendic no hay gastos de gestión. Nadie cobra sueldo. Todos son voluntarios que dedican muchas horas a esa labor luego de cumplir sus horarios de trabajo. Se trata, afirman, de un planteo ético antiburocrático. Señalan que en algunas organizaciones que se ocupan del crédito a la microempresa, el dinero que a veces viene de instituciones del exterior, se gasta íntegramente en el diseño de los programas. en el caso del Fondo Raúl Sendic, los proyectos, básicamente, son de la propia gente y avalados por compañeros que tienen generalmente el mismo oficio que los peticionantes.

 

«Nos jugamos creyendo en la gente»

Sucede que en la banca los préstamos únicamente se otorgan a quienes presentan una garantía, además de muchos otros requisitos imposibles de cumplir por quienes están al borde del precipicio económico. «En el Fondo Raúl Sendic nos jugamos creyendo en la gente… Fuimos al sector de los uruguayos en los que el sistema no confía. Y comprobamos que son más confiables que los sectores que manejan los bancos».

Naturalmente  agregan nuestros entrevistados  corremos riesgos. Los préstamos son a sola firma. ¿Cuál es la mejor garantía? Pues, lo que informan en el barrio sobre la persona. Lo que dicen el almacenero, los vecinos. En el Interior funciona en cada localidad un comité de crédito local, con vecinos que conocen al dedillo quien es quien en el pueblo.

Mutti y Coedo se preguntan qué sucederá con las docenas de miles de familias que ahora están en el Plan de Emergencia que concluye en el próximo año y que necesariamente deben ser integrados al Uruguay Productivo. El Fondo Raúl Sendic, afirman, es un modesto aporte en la refundación de este Uruguay Productivo. No hay que olvidar, enfatizan, «que el terreno más escabroso para cualquier proceso social es el bolsillo de cada uno…».

Es muy variado el espectro de los proyectos que están en marcha con el aporte del Fondo Raúl Sendic. Un día se presentó una mujer, jefa de familia, con cuatro hijos menores, que se ganaba la vida como clasificadora, con su carrito y caballo. Se le murió el animal. Llegó desesperada. Le otorgaron diez mil pesos para la compra de un caballo. Devuelve puntualmente los ciento cincuenta pesos semanales a que se comprometió. No cayó al precipicio.

 

Doce churros por día

Hace algunos años quebró en Salto la empresa Urreta. Decenas de trabajadores quedaron en la calle. Y una de las pocas fuentes minerales del país, con un caudal de cuarenta mil litros por hora, se estaba desperdiciando. Se creó la cooperativa Cofuesa, pero necesitaban y no tenían los tres mil dólares que se requerían para rescatar los miles de envases de vidrio que quedaron depositados en bodegas cuando la empresa quebró. Pues resulta que la maquinaria de la ex Urreta está diseñada para trabajar exclusivamente con ese tipo de botella. El Fondo prestó los tres mil dólares, que ya devolvieron, y se les otorgó otros seis mil dólares para la compra de un equipo ozonificador que permite elaborar un agua mineral sin gas, apto para la exportación. Con la introducción del ozonificador hubo que agregar dos turnos más y ahora son decenas los trabajadores que están ocupados en Cofuesa.

En Fray Bentos, continúan informando Mutti y Coedo, a otra jefa de familia con hijos menores, el Fondo le prestó seiscientos dólares para la compra de una máquina de hacer churros. ¿Sabe cómo lo paga? Pues con el producido de la venta de doce churros por día. Los gurises levantan los pedidos y la madre dice orgullosamente que «esto ya es una empresa y mis hijos seguirá agrandándola…». Dicho sea de paso, en el fondo ayudamos a cada uno a determinar cuál es su capacidad real de pago para saldar el préstamo. En este caso, fueron doce churros por día.

 

Las cuatro veteranas del Cerro

Otro caso. Cuatro veteranas del Cerro, tejedoras de aguja, que estaban trabajando muy mal pagas en su oficio, decidieron crear una cooperativa de tejedoras y acudieron al Fondo. Se aprobó el proyecto de ellas y hoy en día ya están terminando de refaccionar su local en el Parque Industrial del Cerro y en poco tiempo empiezan a producir, en una primera instancia, con una gerente y doce tejedoras. Y en una segunda etapa serán otras veinte. Y quienes nada sabían de la comercialización de estos tejidos, hoy ya tienen buenos contactos y clientes en Europa; ya manejan diseños actualizado de moda y agregan algo muy cotizado en las boutiques europeas: prendas con el teñido de la lana virgen con productos totalmente orgánicos. Es que en cada emprendimiento hay un despertar impetuoso de ideas. Y hay ideas que son toda una innovación en Uruguay, como lo es la creación de biodiesel utilizando el aceite requemado que se originan en los restaurantes. Esta idea es ya una realidad, y están abasteciendo de ese combustible, más barato y sin efectos contaminantes, a la Cooperativa de Funsa y a Cutcsa. Idea que fue posible materializar porque en el Fondo Raúl Sendic se tiene fe en la creatividad de los uruguayos.

 

Apostando a un pueblo con ideas

Mutti y Coedo nos hablan con entusiasmo de otros proyectos que ya están funcionando con el aporte del Fondo: una fábrica de zapatos, talleres de electricidad, una fábrica de baldosas, carpinterías de muebles, una cooperativa de albañiles y carpinteros de obra, gastronómicos, un mecánico tornero, chacareros, la compra de un tractor en común por veinte productores rurales en Artigas, una planta en Canelones para la elaboración de pasta de tomate, proyectos en relación con la puesta en práctica, próximamente, de la trazabilidad del ganado y muchos más.

Aportamos a un proyecto de futuro, pero queremos construir desde ahora en Uruguay Productivo, apostando a un pueblo que tiene ideas y muchas ganas de salir adelante…», concluyen, a modo de síntesis sobre esta extraordinaria experiencia. *

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