Un gato porfiado debió ser auxiliado por bomberos

La obstinada actitud de un gato encaramado en un árbol ubicado en el patio del Obispado de Melo, movilizó a una dotación del destacamento local de bomberos a los efectos de proceder al rescate del felino. Todo habría comenzado luego de la desesperada llamada telefónica de uno de los religiosos a los soldados del fuego, solicitando los servicios de éstos para «convencer» al animal que depusiera su intención de permanecer en el árbol por espacio de varios días como lo venía haciendo.

Ya en el lugar y prestamente, los efectivos  munidos de los más elementales medios para concretar el inusual salvataje  procedieron a la tarea que les insumió varias horas, mientras al frente de la sede religiosa de la melense Avenida Brasil el coche bomba permanecía listo para cualquier emergencia que pusiera en riesgo la integridad del felino que totalmente enfurecido se resistía a la paciente labor de sus rescatistas. Tras varios intentos y mecanismos en acción para llegar al felino que con lastimosos maullidos y erizado pelaje amenazaba con arrojarse al vacío, uno de los uniformados logró atrapar al animalito que más calmo y con un agradecido «ronroneo», fue depositado en tierra firme.

Luego del exitoso trabajo que concitó la atención de algunos transeúntes que en la tarde sabatina acertaban a pasar por la zona, se intentaba conocer las causas que llevaron al «gato barcino» a su obcecada intención de permanecer en las alturas y resistirse a su salvataje. ¿Intento de autoeliminación o retiro espiritual?

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