Anthony Gastón Leites ya descansa en paz en su pueblo natal
RICARDO ALMADA – MALDONADO
Quedaron atrás casi dos meses de angustia, desilusión y dolor para la familia del chico de 14 años fallecido el pasado 25 de agosto en Villa Gesell, República Argentina. En las primeras horas del pasado viernes 13 de octubre, el cuerpo de Anthony Gastón Leites Gil llegó a su pueblo natal de Pan de Azúcar, donde familiares, amigos y vecinos le dieron el último adiós, para dejar cerrado un doloroso episodio del que diéramos cuenta detalladamente en pasadas ediciones.
Decenas de amigos, vecinos y fundamentalmente niños de distintas instituciones de fútbol infantil de la zona, se hicieron presentes para rendirle tributo a un chico como tantos y acompañar a su familia.
Debió mediar una intervención de la cancillería uruguaya -que tomó conocimiento del impactante caso en las páginas de LA REPUBLICA -, a través de la propia cónsul en Argentina, Rosario Rubiños, quien hizo suyo el doloroso reclamo, para que el cuerpo del chico retornara a Uruguay, ya que por alguna burocrática razón el traslado no se podía concretar, a pesar que desde el 28 de setiembre el cuerpo estaba liberado por la justicia argentina.
Un triste final
Como consignara ampliamente LA REPUBLICA el pasado lunes 9 de octubre (página 9), Anthony Gastón Leites Gil (14), viajó el pasado 29 de mayo a la ciudad balnearia de Villa Gessel, donde pasaría unos meses en la casa de unos tíos. Viajó con todos los permisos y documentos en regla, y había comenzado a asistir a un club de fútbol a practicar dos veces a la semana.
El martes 22 de agosto durante una práctica, se golpeó en una nalga, y allí comenzaron los problemas. Fue asistido en varias ocasiones en una clínica hasta que el viernes 25 recibió un inyectable. Pero tres horas después dejó de existir súbitamente en la casa de sus tíos.
Desde entonces, comenzó un verdadero calvario para su familia ya que los peritajes se extendieron en el tiempo y el cuerpo fue liberado por la justicia actuante más de un mes después de ocurrida la muerte, el 28 de setiembre. A partir de allí y hasta el pasado viernes 13, su familia y fundamentalmente su madre Haydée, ya no sabían que hacer para que el cuerpo fuera trasladado a la ciudad de Pan de Azúcar, hasta que una rápida intervención de la Cancillería y especialmente de la Cónsul Rosario Rubiños -que encaró personalmente cada uno de los trámites-, terminó con el triste capítulo para la vida de una humilde familia que sólo esperaba que el adolescente, encontrara un mejor futuro junto a un tío en Argentina, pero al que el destino le jugó una muy mala pasada; le cobró nada menos que con la vida. *
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