Directora del Instituto de la Mujer denuncia que "la voz pública la tienen los hombres"
Beramendi, quien participó de la reunión junto a autoridades municipales del área de Acción Social y Derechos Humanos y a los coordinadores locales del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), informó a este corresponsal que el Instituto a su cargo está trabajando en «la construcción de manera participativa de este Primer Plan que busca, como gran objetivo, que Uruguay empiece a revertir una deuda histórica que tiene con las mujeres».
«Es muy difícil cambiar la situación», advirtió, «si en primer lugar no se reconoce que la discriminación genera que las mujeres estemos no debidamente representadas en los espacios de toma de decisiones, que ganemos en los cargos directivos el 42% de lo que gana los hombres y el 29% en los empleos de oficina, que tengamos una representación bastante vergorzante -si la comparamos con el resto de la región- en la actividad política con un escaso número de mujeres parlamentarias».
A su juicio «hay que revertir una tendencia histórica de que la palabra pública, la voz pública, la tienen los hombres. Estamos acostumbrados a ver tanto a nivel político como sindical que las voces que opinan y deciden son mayoritariamente masculinas».
El ejemplo chileno
Carmen Beramendi puso como ejemplo «a destacar» a Chile, donde la gestión presidencial de la doctora Bachelet ha logrado profundizar los cambios en cuanto a que «haya igual número de hombres y de mujeres en todos lados». «En todos los cargos de gobierno tiene que haber 50% de unos y otros», subrayó la jerarca uruguaya.
Refiriéndose a la realidad uruguaya , la titular del Inamu consideró que «hay que promover la igualdad; ya hay un avance histórico al contar con tres mujeres en el gabinete de gobierno y algunos partidos han asumido el tema de las cuotas (de participación femenina) pero después tienen dificultades para la aplicación».
Sobre este último aspecto, Beramendi aclaró que «no es un tema de cuotas, sino de justicia», y citó el ejemplo «de una comisión barrial que está sostenida por el trabajo de 18 mujeres y, sin embargo, un hombre es el que las representa».
«Las mujeres tienen una participación importante», sostuvo. «Ahora, cuando la actividad empieza a ser remunerada, ya la presencia de la mujer se vuelve menor y si se aproxima a espacios de mayor remuneración y legitimidad desde el punto de vista del poder, ahí ya casi no se perciben».
Concluyó sus declaraciones a LA REPUBLICA señalando que «hay que darle un vuelco importante a la vida del Uruguay». En ese sentido fue muy concreta al plantear: «Queremos instrumentar estos cambios por casa, y muchas veces hay un divorcio entre el discurso y la práctica».
«No puede ser que tengas que convivir en la administración (pública) con cosas que estás combatiendo afuera. También hay que combatirlas adentro; hay que reformar este Estado, que se tiene que adecuar a la igualdad de oportunidades y derechos».
Beramendi ironizó al comentar que «en lo no remunerado, ahí sí que las mujeres estamos sobrerrepresentadas; ahí desearíamos que hubiera cuota para los hombres y ojalá que en las tareas domésticas los hombres le disputaran espacio a las mujeres». *
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