POLICIA AFIRMA QUE RESPONSABILIDAD ES DE PREFECTURA; PREFECTURA DICE QUE ES DE LA POLICIA

La rambla de Pocitos, escenario de "picadas" los fines de semana

«El fin de semana, esto se convierte en algo parecido a jugar a la ruleta rusa», dice señalando para Kibón, el chofer de un ómnibus de Cutcsa que espera para salir en la noche a cumplir su turno. Los choferes y guardas de la empresa en la terminal de ómnibus, son testigos desde aproximadamente la una de la madrugada, de la vertiginosa y peligrosa diversión de los jóvenes. El pasado sábado, LA REPUBLICA pudo comprobar que lo expresado por el funcionario del transporte, eran verídicos. Un auto rojo circulaba sobre la cantera que divide la rambla República del Perú de la calle paralela por donde ingresan los ómnibus de Cutcsa. El auto esquivaba árboles a una gran velocidad, y su potente motor atemorizaba a algunos pocos peatones que sobre las 3 de la mañana, caminaban por la rambla.

 

Reunión peligrosa

En la explanada de Kibón los autos se reúnen al filo de la madrugada en un encuentro que se repite cada fin de semana. Se abren las puertas laterales y las traseras de los autos, para que la música se escuche fuerte. Toman cerveza o vino, y lucen sus autos decorados, con fuertes colores brillantes.

Desde allí, algunos coches salen tranquilamente al «besódromo»; lugar de encuentro para parejas que disfrutan de un rato íntimo en sus autos bajo la luz de la luna ubicado detrás de unas canchas de fútbol cinco en el Puerto de Buceo. Otros sólo corren. Aceleran en punto muerto, y se aprontan.

Un muchacho hace una breve revisión del camino que transitarán sus entusiastas amigos. Sobre la rambla Charles de Gaulle sólo se ve la luz de una moto que se aleja. Los ómnibus estacionados parecen testigos inmóviles de la situación. Son las 2.40 de la mañana. Los autos dan su última acelerada y salen raudamente, levantando el pedregullo del piso que se transforma en una polvadera. La carrera dura poco, unos 250 metros desde la explanada de Kibón por la rambla Charles de Gaulle, hasta llegar a la Avenida Luis Alberto de Herrera donde aminoran la velocidad. Allí suben por la rambla República del Perú hasta llegar a la calle Miguel Barreiro, donde dan la vuelta por la misma rambla, y bajan a la calle transversal hasta terminar su recorrido, nuevamente en Kibón.

 

Pista de autos

La rambla Presidente Charles de Gaulle se convirtió en una verdadera pista de autos. Los fines de semana los autos se reúnen en Kibón, y desde allí corren carreras. «No se corre por nada, nadie gana un peso, no se apuesta, es sólo la diversión de salir rápido», dice uno de los pocos comerciantes de la zona, favorecido por la presencia de los jóvenes que le compran cigarros. Vecinos -que prefieren no darse a conocer- afirman que los patrulleros pasan por la rambla República del Perú, ven la situación que se da con las picadas, «y no hacen absolutamente nada». A su vez, LA REPUBLICA consultó en la Seccional 10ª de Policía donde se informó que hasta el momento «no se realizó ninguna denuncia por el hecho». Allí explicaron que la jurisdicción de la rambla Gaulle, -por donde se corren las picadas-, es jurisdicción de la PNN. Consultada la PNN, contradicen la versión policial, ya que afirman que dicha rambla, «está en la jurisdicción de la Policía». Mientras tanto los autos se hacen sentir, primero la música, después sus motores que se alejan en plena rambla, poniendo en jaque la seguridad de la zona. *

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