"Aquí ya no hay malandras…"

Con la llegada de Tabaré Vázquez a la Intendencia Municipal de Montevideo, para esta gente comenzó una nueva etapa. Se eliminaron del léxico oficial estas tres palabras. Y pasaron a ser llamados carreros, primero, y luego clasificadores. Se encaró el asunto como lo que es: un serio tema social, producto de la situación en que sucesivos gobiernos de blancos, colorados y dictaduras dejaron al país.

En el año 2002 la IMM realizó un segundo censo del sector, y resultó que 5.312 personas se dedicaban a la clasificación de residuos. Y que el total de individuos pertenecientes a las familias dedicadas a esa actividad sumaba 23.398 hombres, mujeres y niños, de los cuales 10.268, menores de edad. La percepción es que en los últimos años, y especialmente a raíz de la crisis de 2002, la cifra ha crecido mucho. A esto también deben sumarse los bolseros, nueva modalidad de juntar residuos, sumado a los que no tienen carro, que no fueron considerados en el censo de 2002.

Hay varios programas para ordenar este trabajo que abarca a tantas personas para quienes esa actividad es su principal fuente de ingresos. «Clasifica Uruguay» es un proyecto que está experimentando el Ministerio de Desarrollo Social. Por su parte, la Intendencia Municipal de Montevideo ha instrumentado dos planes: uno, el que procura formar pequeñas cooperativas de clasificadores en coordinación con cooperativas de viviendas, cuyos habitantes hacen una preclasificación de los residuos. El otro, es el de concentrar la actividad de los clasificadores en los llamados «Eco Puntos».

 

El «Eco-Punto» del Camino Durán

El realojo del asentamiento 25 de Agosto, que estaba ubicado en el arroyo Miguelete y José Batlle y Ordóñez, en donde había muchos clasificadores con carro y caballo, permitió a la IMM poner en funcionamiento un «Eco-Punto», que se construyó a pocos metros donde este sector fue realojado por el Mvotma. ¿En qué consiste un «Eco-Punto»? Un «Eco-Punto» consta de una amplia explanada al aire libre con piso de hormigón pulido, para permitir un buen lavado. Allí llegan todos los carritos del ex asentamiento y sobre el piso de hormigón los clasificadores proceden a seleccionar los residuos: cartón, plásticos, vidrios, metales, papel, trapos, etc. Lo que ya no les sirve lo depositan en contenedores que diariamente son vaciados por la Dirección de Limpieza de la IMM. El «Eco-Punto» cuenta con boxes donde los caballos son bañados y los carros lavados.

Hay una oficinita con un funcionario seleccionado entre los mismos clasificadores, que llevan el control de todos los carros que allí ingresan y es responsable de que se mantenga un buen nivel de higiene en todo el área. Los clasificadores tienen acceso a un gabinete higiénico. El sueldo del encargado del «Eco-Punto» se paga mediante un convenio entre la IMM y una organización religiosa.

 

«Con carro y caballo limpios…»

Dardo Rodríguez es aquí el encargado. Dijo a LA REPUBLICA que todos los carros del contiguo realojo del ex asentamiento 25 de Agosto ya no llevan la basura para trabajarla en sus casas, a las que regresan, luego de pasar por el «Eco-Punto», con los carros y caballos limpios.

José Luis García (46 años) es uno de los clasificadores. Mientras le coloca los arreos al animal para su segunda salida en ese día, hasta el lejano Barrio Goes, cuenta a LA REPUBLICA que era obrero del Frigorífico Nacional, donde trabajaba para el enlatado de frutas. Hace veintitrés años cerró el Nacional y ya no pudo seguir pagando la casita que alquilaba en el Cerro. Fue entonces a dar al asentamiento 25 de Agosto con su esposa y su hijo. En el 25 de Agosto nacieron otros tres. Y allí estuvieron veintidós años hasta que el Mvotma realojó a las treinta y dos familias que tenían carro y caballo, en ese núcleo de camino Durán, donde se previó lugar para el animal y el vehículo. Y con gran ventaja, además, del contiguo «Eco-Punto».

 

Aquí ya no hay malandras…

Agrega García que ahora viven tranquilos, porque los malvivientes que había en el 25 de Agosto fueron radiados. El, como todos su vecinos con carro y caballo concurren a diario al «Eco-Punto». Recuerda que antes, cuando estaban sobre el Arroyo Miguelete trabajaban la basura en las propias viviendas. Pero junto a estas mejoras asegura, debido a que allí están más lejos del Barrio Goes, ya no pueden volver hasta tres veces, como antes, porque le quedaba más cerca. La otra ventaja es que fue incluido en el Ingreso Ciudadano del Panes, con 1.438 pesos mensuales y también le otorgaron la tarjeta para alimentos, con 450 pesos al mes. «A las seis de la mañana ya está saliendo para Goes con su carro y regresa las veces que puede. Vuelve, por último a su casa a las diez de la noche. «Pero vengo tranquillo  nos dice  porque aquí ya no hay malandras…». *

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