Los judíos están equivocados
Es hora de que la comunidad judía internacional reconozca su error y haga una reparación histórica. Son seis decenios de persistente campaña de acusar falsamente a Hitler como responsable del holocausto.
Sin dejar de entender el dolor del pueblo judío, de los descendientes de quienes fueron exterminados en los campos de concentración, deben asumir que han ido demasiado lejos en la acusación.
No hay pruebas de que Hitler haya personalmente dispuesto la ejecución masiva de ciudadanos de distintos países por su condición de judíos en los siniestros campos de concentración.
El estaba en Berlín y comandaba los asuntos del Tercer Reich. No se le vio en campo de concentración alguno, no se le vio disparar a ninguna persona por su condición de judío. No se le puede hacer responsable de los actos de las SS, ni de los oficiales o soldados del ejército alemán.
Pretender enjuiciar a Hitler es un acto de desborde, es ensuciar a un líder polémico pero que llegó al poder por la vía electoral, vaya a saber uno si su ascenso al poder no evitó males mayores a Alemania y al mundo.
El miércoles, el destacado hombre de leyes y político de ideas neoliberales, Pedro Bordaberry, con su contundente irrupción televisiva -¡qué suerte que existen canales como el 10 y programas esclarecedores como Zona Urbana!, ¡qué sería de la libertad de prensa en este país sin ellos!- sentó jurisprudencia. Responsable es aquel que aprieta el gatillo, aquel que introduce la cabeza de un detenido en un tacho de agua u orina, aquel que aplica picana eléctrica en los genitales, aquel que viola mujeres indefensas, responsable es aquel que hace desaparecer, que asesina a sangre fría; nunca quien gobierna, nunca quien ejerce, por derecho o por usurpación del poder, el mando político de un país, y de los servicios de seguridad por ende.
Bordaberry era tan sólo el presidente, democrático primero, de facto después, era por tanto el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, pero no el responsable de los actos violatorios de los derechos humanos, de los crímenes de lesa humanidad cometidos por los uniformados de la época.
Es como el caso de Hitler, es hora de reivindicar a estas dos figuras vilipendiadas, una ya muerta, otra tenemos la posibilidad de hacerlo en vida. Y junto con ellas, es necesario repensar lo que fueron líderes muy cuestionados, tratados como dictadores y asesinos, la lista es larga, pero citemos al paso a algunos de ellos: Pinochet, Stroessner, Somoza, Videla o más lejos en el tiempo a Franco o Stalin.
No fue responsable Pinochet de «la caravana de la muerte» –no hay pruebas de que hubiera estado o documento que atestigüe que haya dado la orden–, no fue responsable Franco del genocidio de Guernica –obviamente fueron los pilotos alemanes de la legión Cóndor, a ellos hay que pedirles cuentas–, y así podríamos abundar en ejemplos de la historia contemporánea.
¡Cuán errados estábamos! ¡Cuán injustos!
Judíos, reflexionen, estudien la prolija argumentación de Bordaberry hijo. Seguramente el destacado abogado, el candidato en democracia, el político de ideas neoliberales debe tener los categóricos argumentos escritos para su estudio, de lo contrario no se preocupen porque lo que no está escrito, tratándose de Pedro Bordaberry, lo más probable es que esté grabado. *
(*) Periodista.
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