DISCAPACITADOS HOY

Una filosofía del discapacitado

La discapacidad en general está directamente relacionada con el concepto popular que la propia sociedad ha entendido luego de una evaluación sobre lo que considera equivocadamente o no, normal.

En otras palabras diremos que, dentro de la comunidad, la mayoría de las personas actúan en menor o mayor proporción en forma satisfactoria, mientras que las que por cualquier motivo difieren extremadamente de esas reglas generales aceptadas por la mayoría no pueden actuar propiamente. Es así que nos encontramos con una discriminación que no es correcta, creándose de contínuo grupos marginales entre los que naturalmente y muy a pesar de ellos, se encontraban las personas que presentan una discapacidad.

Sabemos que universalmente los ciegos, los sordos, los limitados físicamente, son considerados discapacitados.

Pero sabemos también que en diversas partes del mundo seres que poseen su piel de distinto color o que profesan religiones diferentes a la mayoría de esa determinada comunidad, son «incapacitados» como los sordos, ciegos o los lisiados físicos.

La experiencia nos indica, que un número importante de trabajos para poder cumplirlos satisfactoriamente no es necesario poseer la «habilidad de caminar», pero la realidad indica que lamentablemente un discapacitado por muy «normal» que sea mentalmente, sensorialmente, al necesitar para su traslado una silla de ruedas, está totalmente limitado en el aspecto laboral y generalmente nos damos cuenta que está excluido de muchas tareas o trabajos porque para acceder a ellos debe frenarse ante un sinnúmero de barreras arquitectónicas (escaleras, baños, ascensores pequeños) urbanas (veredas sin rampas, semáforos con rápida frecuencia de cambio, transporte) y por aquellas barreras sociales que ponen freno a muchas inquietudes y esperanzas.

Con todos estos factores adversos, igual encontramos una cantidad importante de discapacitados profesionales, periodistas, artesanos, ejecutivos, docentes y obreros entre otros. Pero, no obstante ello, se ve difícil poder encontrar una solución laboral para el discapacitado.

Debe entenderse que la sociedad está integrada por personas tan variables en cuanto a valorar la capacidad de sus sentidos (oído, vista), su movilidad física y por supuesto y fundamental, su inteligencia.

En base a todo lo expresado, surge una gran reflexión que significa el punto de partida de esa inquietud constante que tenemos en la rehabilitación del discapacitado.

¿No resulta irracional el poder juzgar a un individuo sobre la única base del color de su piel o de la religión que practica?

Esto nos demuestra claramente que el problema planteado no se basa solamente en el potencial de todos los miembros de la sociedad, sino que se basan en aquellas que encajan dentro de las normas establecidas por la propia sociedad.

Nuestra tarea está pues, en concientizar a nuestra sociedad demostrando que la marginación tanto de los discapacitados como de otros grupos, conforman una única comunidad. Esa comunidad debe de aportar los elementos necesarios para que a la brevedad, en el menor tiempo posible, se vayan incorporando estos grupos y participen como miembros útiles y provechosos, con sus deberes y obligaciones.

De esta manera daremos un gran paso en la integración de las personas con discapacidad.

 

¿Cómo se revierte esta situación?

No es tarea fácil revertir la mentalidad que asume la comunidad. Sin embargo debemos intentar modificar en algo el criterio que se viene sustentando en ella.

La labor desplegada por las diferentes instituciones que trabajan en la problemática de los discapacitados, el Plenario Nacional de Organizaciones de Impedidos (Plenadi), la Comisión Nacional Honoraria del Discapacitado, Apri Onpi, entre otras, están realizando una efectiva tarea que día a día, va dando sus frutos.

Sumado a ello, nos encontramos, por suerte con algunas posibilidades aprobadas recientemente, de inserción laboral en la administración estatal.

Un hecho que demuestra la intención de dotar de una mejor funcionalidad la «Casa de Gardel» es un aliciente para poder contar nuevamente y a brevedad, con su actividad a pleno de sus variadas actividades, en un proceso de rehabilitación Integral. Los cambios no vienen solos… Por suerte en este país existen personas que desean una sociedad para todos. *

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