¿Y por señas?
¿Quiénes dudan de que la doctora Guianze reúne las condiciones para ejercer la Fiscalía de Corte? ¿Quiénes dudan acerca de la necesidad de cubrir ese cargo, esencial al funcionamiento de nuestro sistema de derecho?
Ni los blancos
La falta de votos suficientes en el Senado debe ser comparada, entonces, con una descomunal tontería.
Como el oficialismo no propondrá otro candidato le quedan dos caminos: o replantea el pedido de venia, esperando del otro lado un cambio de actitud, o busca alguna modificación legal que le permita la designación sin los dos tercios de votos. Acerca de esta posibilidad debo aclarar que no soy experto y, cuando me dispuse a desasnarme en fuentes respetables, la diversidad de opiniones me indujo a una descorazonadora perplejidad.
Ante un panorama tan complicado intenté reflexionar a veces puedo, si pongo tesón- y me persuadí de que el principal problema es el lenguaje. Sí. A ciertos uruguayos les está afectando una suerte de desintegración verbal. Las personas no hablan entre sí, como si desconociesen los símbolos disponibles, o lo hacen deformando el habla común que los ha unido y dado identidad. La conclusión es la misma: aquél no entiende a éste, y éste no entiende a aquél.
¿No pueden o no quieren?
Hasta ahora este fenómeno discurrió al interior de la clase política; unos y otros, según la ocasión, han omitido o deformado el lenguaje. Malo, sí, pero los daños colaterales todavía no han escandalizado a nadie.
Pero hoy ya no se puede mirar hacia arriba y chiflar. La propia fiscal propuesta que se enteró por la prensa- ha debido precisar que sólo aceptará la designación si se ajusta al requisito constitucional de la venia.
Digo, ¿no la consultaron? ¿O le hablaron de una forma que a ella le fue imposible desentrañar?
Una recomendación a los políticos, a todos. Bajen la pelota, mediten. Están al borde del ridículo. De última, hagan señas. A lo mejor se entienden. El país, agradecido. Escuchá al país: «!Muy bien!».
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