"Yaguatirica, gato del monte", dice la canción, pero apareció en plena ciudad
El «yaguatirica» es gato del monte sí, pero apareció en la ciudad, a dos cuadras de la plaza principal en Dolores. Con el fin del invierno están apareciendo en el país algunas especies que se creían extinguidas como el «aguará guazú», que mataron los pescadores en Cerro Largo o el oso hormiguero que también fue sacrificado. En Dolores apareció un «gato pajero» -felis colocolo munuaí-. Es un felino pequeño, de poco más de 90 centímetros de largo, carnívoro, de pelaje relativamente largo y su color oscila entre el bayo claro y el grisáceo con manchas pardas a rojizas alargadas. Es frecuente que habite pajonales y campo abierto. Se alimenta principalmente de roedores y aves. Se distingue por sus poderosos colmillos y molares provistos de puntas y por sus uñas afiladas y retráctiles, sus ojos dirigidos hacia delante, de excelente visión nocturna, cuerpo alargado y flexible. Es digitígrado, camina sobre los dedos, de orejas pequeñas y lengua áspera por estar cubierto de papilas dirigidas hacia atrás. El gato del pajonal es de marcha silenciosa y con sus ojos fosforescentes pone una nota especial a la noche. En torno a él abundan las leyendas camperas. Es generalmente solitario, a lo sumo vive en grupos familiares, sus crías nacen poco desarrolladas y con los ojos cerrados.
Vuelve a su hábitat natural
Fue encontrado accidentalmente una mañana en el cordón de la vereda cerca de una veterinaria.
El aviso de un cliente que le llamó la atención por su belleza despertó la curiosidad de Laura, que se empeñó en capturarlo y lo logró con la ayuda de un vecino, hombre de campo conocedor de animales.
Lo importante era salvarle la vida para restituirlo al pajonal de donde nunca debió salir por motu propio, para visitar la ciudad y sí, sin duda fue su principal enemigo el hombre quien lo trajo al asfalto. Hoy «yaguatirica» vuelve a caminar silencioso por las noches en busca de su presa a campo abierto.
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