Uruguay tiene el menor índice de muertes por maternidad de Sudamérica y ya no lidera en partos asistidos
El informe publicado por Unfpa examina los efectos de la migración laboral femenina sobre los países de origen y destino, las remesas (fondos enviados por migrantes a sus países de origen) y considera tanto los beneficios de la globalización como su «costado sombrío», es decir, la trata de seres humanos y la explotación de mujeres trabajadoras domésticas.
Actualmente las mujeres constituyen casi la mitad del total de los migrantes del mundo: 95 millones, que representa el 49,5 por ciento. No obstante, el informe señala que recientemente la comunidad internacional comenzó a percatarse de cuánto aportan las mujeres migrantes a la economía y al bienestar social de las poblaciones que viven en los países de origen y destino.
En 2005, las remesas ascendieron a 232 mil millones de dólares. Aún cuando las sumas totales que envían las mujeres a sus familias y comunidades de origen tienden a ser inferiores a lo que mandan los hombres, los estudios señalan que las mujeres envían una mayor proporción de sus escasos ingresos.
Para muchas mujeres la migración abre las puertas a un mundo de mayor igualdad y huida de la opresión, pero esto se cobra un precio «porque la migración tiene un costado sombrío»: desde el esclavizamiento de las víctimas de trata hasta explotación de las trabajadoras domésticas, hay millones de mujeres migrantes que corren riesgos.
Víctimas de la trata
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que en todo el mundo hay 2,44 millones de víctimas de la trata que trabajan en condiciones de explotación. Las condiciones de las empleadas domésticas también se abarcan en el informe, donde se asegura que el «hecho de que ese trabajo se realice a puertas cerradas puede colocar a las mujeres en grave situación de riesgo».
Como todos los años, el informe 2006 también incluye indicadores demográficos, sociales y económicos de todos los países del mundo. Uruguay tiene el segundo índice más bajo de América del Sur en mortalidad de lactantes: registra 12 muertes por cada mil nacidos, cifra que descendió con respecto al año pasado, cuando había 13 bebés muertos por mil nacidos vivos. Chile lidera con 7 fallecidos y Argentina tiene 14. La esperanza de vida se mantiene en similares niveles al año pasado: de 72,1 en los hombres y 79,4 en mujeres en 2005 pasó a 72,3 y 79,6 este año. En proyección de crecimiento de la población, Uruguay ocupa el puesto más bajo: registra una tasa media de crecimiento demográfico de 0,6 por ciento, cuando países como Chile y Argentina reflejan un 1 por ciento.
El 98 por ciento de la gente en Uruguay tiene acceso a fuentes de agua potable, índice que lo ubica en el primer puesto de América del Sur en este sentido. Le sigue Chile, donde el 95 por ciento accede a agua potable.
Indicadores educativos
En cuanto a los indicadores de educación, bajó el porcentaje de personas que cursaron hasta quinto año de la escuela primaria en relación con 2005. El 91 por ciento de los hombres y 95 por ciento de las mujeres había llegado a este curso el año pasado, mientras que en 2006 descendió al 87 por ciento y 90 por ciento. Esto ubica a Uruguay en el tercer lugar y el cuarto lo ocupa Bolivia.
También se registró un descenso en la cantidad de partos asistidos por personal capacitado. El año pasado el porcentaje de partos asistidos fue del 100 por 100 y en 2006 bajó al 99 por ciento. Ahora tiene la misma cifra que Argentina y se ubica por debajo de Chile (con el ciento por ciento).
En la tasa de mortalidad debido a la maternidad Uruguay lidera en Sudamérica: registra 27 mujeres fallecidas cada 100 mil nacidos vivos por trastornos en el embarazo, parto y complicaciones conexas. Supera al resto de los países de la región ya que en Chile mueren 31 mujeres, 82 en Argentina y 96 en Venezuela. *
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