La lluvia empañó el Día de San Cayetano
La lluvia caída ayer en Montevideo empañó la conmemoración del Día de San Cayetano. La iglesia Nuestra Señora del Carmen (Comercio 2133), donde se encuentra la imagen del santo del pan y el trabajo, recibió algunas visitas pero no las tantas registradas en años anteriores. Hubo puesteros que se fueron antes de las dos últimas misas corridos por el agua. Otros resistieron pero ni se arrimaron a las ventas de otros 7 de agosto.
A las 16.30 horas Ramón ya estaba cargando sus antigüedades en el auto para irse a su casa. Resignado, el hombre abandonó el puesto que arma sobre la calle Comercio porque «hubo muy poca gente, nada que ver con años anteriores».
Enrique Correa no dejó el puesto antes de tiempo y, con un poco más de optimismo, dijo que «algo se vendió». El hombre, que ofrece llamadores, velas, imágenes religiosas, contó que «la gente que viene los 7 de todos los meses del año no faltó, pero no vinieron fieles desde el Interior».
Gladys Leotado no podía faltar ayer a Nuestra Señora del Carmen. Es que todos los meses se acerca a esta parroquia para saludar al santo que cumplió un importante papel en la reforma católica y fue canonizado en 1671.
Ayer hizo lo propio, al igual que otros fieles, se paró un tiempo frente a la imagen de San Cayetano para pedirle y agradecerle.
«No quería faltar. Siempre vengo caminando pero esta vez lo hice en ómnibus por la lluvia. Como siempre vine a pedirle que no les falte trabajo y un plato de comida a mis hijos y cuide a mis nietos. Y siento que así es, por eso vengo también a agradecerle», contó la mujer en la puerta de la parroquia, que no tuvo la afluencia de público de años anteriores.
María Gómez se tomó el ómnibus en Bella Vista y llegó a la parroquia cerca de las 17 horas. «El año pasado le pedí trabajo porque había quedado desempleada y hoy vengo a agradecerle que me lo haya concedido», contó ayer a LA REPUBLICA antes de dejar algunas espigas sobre los pies de San Cayetano.
La mujer de 48 años no asistió a ninguna de las cuatro misas que celebró ayer el obispo auxiliar monseñor Martín Pérez. Sólo se acercó a la iglesia a «visitar» a su santo «preferido».
Natalia, joven de la parroquia, aseguró ayer que la mayoría de la gente asistió a la misa de las 19.30 horas, horario que todos los años concentra «muchos fieles». *
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