Miriam De Armas contrajo hepatitis C y fallo judicial responsabilizó a Cudam

Tras 11 años, damnificada apelará fallo de la Justicia que no compensa daños

El 8 de marzo de 1995 Miriam De Armas sufrió un infarto de miocardio trabajando y luego fue trasladada al CTI del Centro Uruguayo de Asistencia Médica (Cudam). A los seis días fue llevada al Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca de Impasa para realizar un cateterísmo, ese mismo día regresó a Cudam y estuvo en recuperación durante aproximadamente veinte días.

Según relata De Armas «los primeros días de mayo comencé con síntomas de hepatitis -sin ganas de alimentarme, necesitar descanso y comencé a orinar color negro-. Los análisis dieron hepatitis virus C y luego una biopsia confirmó que era crónica».

De Armas expresó su angustia mayor: «A mí me quedó el miedo, el trauma de cuidar al otro. Esta enfermedad me dejó mal emocionalmente, en el sentido que puedo infectar a otro. Por eso dejé de tomar mate con mi hija, tengo que tener cuidado durante las relaciones sexuales, sabiendo que con mi sangre puedo contagiar. Todo eso me provoca mucho dolor. Me cuestiono siempre todos sabemos que vamos a morir, ¿será que es mi hora?».

El médico perito, según relata, determinó que actualmente no es portadora del virus, «mediante estudio de carga viral que fue omitido durante 11 años y que se realiza entre los seis meses y el año de contraída la enfermedad llegó a esa conclusión. Este estudio es para constatar los valores hepáticos y dilucidar si el virus está activo, aparentemente parecería ser que no se realizó con anterioridad por su gran costo. Pero en contraposición a ese estudio otros funcionales hepáticos denotan la presencia del virus; esto me confunde mucho. Además sé que tengo recaídas porque las he vivido».

 

Once años de juicio

En 1996 De Armas inició un juicio a Cudam «porque allí, luego del infarto de miocardio, recibí numerosos pinchazos en el abdomen y en los brazos, de algún lado salió el virus. Yo era completamente sana y a mí esta enfermedad me cambió la vida. Antes cuidaba niños y ahora no, porque si cocino y me lastimo puedo contagiar, o si tomo un vaso de agua en otra casa debo advertir», enfatizó.

El caso se encuentra bajo la órbita del Juzgado Letrado Penal del 17º Turno. Reclama una respuesta a la Justicia. «La Justicia dio un fallo el 15 de junio pasado luego de 11 años. El fallo, con el debido respeto al señor juez es una burla, no indemniza los daños físicos, emocionales y económicos sufridos.

Apelaré el fallo para obtener un resarcimiento mayor por lo sufrido, lo gastado y por lo que tendré que seguir gastando. El tiempo pasa y no puedo trabajar, además de todo el daño emocional que me significó».

El tratamiento a De Armas le implica «mucho dinero» para su bolsillo. «Primero recibí una jubilación por el valor de $ 3.600 durante cinco años a partir de 1995 y luego la retiraron por cuatro años. Hasta que en octubre de 2004 comencé a recibir una pensión por enfermedad». Actualmente se encuentra sin trabajo.

De Armas enfatizó su deseo de que «no siga ocurriendo este tipo de situaciones riesgosas. La Justicia luego de 11 años, el 15 de junio de 2006, ordenó que Cudam me entregara 80.780 pesos. Por eso decidí apelar, ya que la indemnización no se corresponde con los daños físicos, morales y hasta económicos que he sufrido». La sentencia, según constató LA REPUBLICA, dice: «Haciendo lugar parcialmente a la demanda y en su mérito condenando a la demandada, Cudam, al pago de $ 80.780, con reajuste a partir de la fecha de la interposición de la demanda y absolviendo al Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca, citado en garantía. Costas y costos por el orden causado. HF. $5.000, ejecutoriada y previo los desgloses que se solicitaren».

 

Cudam también apeló

Por su parte, el doctor Gonzalo Uriarte abogado de Cudam manifestó a LA REPUBLICA que «apelamos el fallo por considerar que no nos corresponde a nosotros la responsabilidad, ya que quien hizo la intervención a De Armas es el Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca, que tiene su sede en Impasa (es un Instituto de Medicina Altamente Especializado (IMAE), financiado por el Fondo Nacional de Recursos). Debido a ello apelamos la sentencia ya que atribuye la responsabilidad a Cudam, y esa intervención fue realizada a través del Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca en el sanatorio Impasa; por eso pedimos que fuera contra Impasa y el instituto».

 

Cartera de Salud trabaja en el asunto

Hoy el Ministerio de Salud Pública (MSP) llevará a cabo una presentación a los medios masivos sobre un Programa de Comités de Infecciones Intrahospitalarias a cargo del doctor Homero Bagnulo. Allí la cartera explicará sobre el trabajo que viene realizando en esta materia, además de la importancia de la existencia de comités de infección en cada institución médica.

El doctor Enrique Soto, miembro del Sindicato Médico del Uruguay, consultado sobre la perioricidad de hechos infecciosos en nosocomios del país expresó que «no es común este tipo de situaciones, pero lamentablemente se ven con frecuencia.

El MSP tiene una normativa para controlar infecciones intrahospitalarias con el fin de corregir los errores. Las instituciones médicas cuentan con comités de infecciones – integrada por especialistas- que cumplen esa función de contralor en forma periódica». *

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