Gracia y sensatez
He recibido una carta del intendente de Durazno, Carmelo Vidalín. Me aclara, corrigiendo una afirmación mía de una columna anterior, que no ha reprochado a Lacalle haber adelantado su interés en ser candidato a las internas del herrerismo de 2009.
Dice Vidalín que ya se ha ocupado de destacar las condiciones de liderazgo de Lacalle y que su decisión le hace muy bien a los blancos, por cuanto ayudará a sus eventuales contendores -entre quienes aún no se incluye, aunque no oculta su interés- a esforzarse ante un desafío mayor.
Tomo cuenta de la corrección. En realidad, y aun válida y admitida, no cambia la idea que quise transmitir. Y Vidalín lo sabe.
Lo que tal vez no sepa es que con su carta ha logrado, en días de desconfianzas, suspicacias y reproches entre políticos y periodistas, varios pequeños milagros: haber dicho lo esencial en escasas líneas (milagro de la síntesis); haberlo hecho con respeto por el otro (milagro de la tolerancia); haber escrito de modo comprensible (milagro de la comunicación); y haber cerrado la misiva con un toque de ingenio gracioso (milagro del sentido del humor).
Su ejemplo se suma al de unos pocos a quienes, en estos meses de contacto con el mundo político, he logrado identificar, en todos los partidos, como seres refractarios al enojo, la soberbia, las contracturas intelectuales y la incontinencia verbal. Bienvenido entonces un nuevo aporte a esta todavía incipiente corriente, capaz de usar la gracia y la sensatez para alejar todo drama innecesario del diálogo con la gente, no sólo con el periodismo.
Valor agregado (confío que no sea como el de Paco): Carmelo dice que me lee. ¡Ya son como veintidós, más que los televidentes de Sánchez Padilla! (Ojo, hasta que lo certifique Fasano no me la voy a creer).
Uy, acabo de darme cuenta. Necesito otro o que se borre alguno, porque el 22 está muy identificado con Chiruchi. Y ya basta de la interna herrerista. Cartón lleno, por las dudas.
No sea que reciba otra carta, distinta. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad