Escrito por: Antonio Pippo
El Ministerio del Interior ha propuesto medidas para hacer más efectiva la acción policial. A primera vista parece un propósito plausible.
Sin embargo, varios magistrados han expuesto dudas. Más aún, han dicho que algunas de esas medidas, por caso los allanamientos nocturnos o aquellos sin orden judicial, violan “el lÃmite infranqueable de la Constitución”. Y han aludido al artÃculo 11 de la Carta Magna que establece, entre otras cosas, que de noche nadie podrá entrar a un hogar sin consentimiento de su jefe, y de dÃa sólo se hará con orden expresa de un juez competente.
Se les ha respondido apelando al sentido común: si hay un incendio, los bomberos entran, y no están exonerados por la Constitución; si se está produciendo un crimen o una violación en una vivienda, ¿la PolicÃa espera la orden o procede para evitar el mal mayor?
Ciertamente, se deberá actuar con racionalidad y respeto del marco jurÃdico, pero, en las actuales circunstancias, se necesita de las medidas de excepción propuestas.
Los magistrados que han reaccionado negativamente parecen olvidar que ellos mismos, cada dÃa, aplican la ley luego de interpretarla y que, en algunos casos, suele haber tantas interpretaciones como jueces. No es detalle menor, porque sugiere que hasta “los lÃmites infranqueables” pueden ceder, excepcionalmente, ante la sensatez.
Yo creo que hay que sacar enseñanzas de las compensaciones de la naturaleza. DecÃa Lorenz: “Cuando muevo mi pipa delante de mis ojos, la acerco y la alejo, veo que el objeto conserva siempre la misma forma y magnitud. Podemos imaginar las complicadas operaciones estereométricas que ha realizado mi aparato de percepción óptica para conseguir eso”.
Bueno, el “aparato de percepción” de los magistrados deberá dedicarse ahora a interpretar las variaciones que corresponda.
¿Será sencillo? No. Estamos tan habituados a las maravillas de la compensación que, cuando se pretende reflexionar acerca de ellas, nos rechina.
Pero hay que hacerlo. *
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