Estado financia talleres de cunnilingus y fellatio para ciudadanos en Madrid
Seminarios para interesados en dirigir películas porno, curso de nudos marineros para practicar el bondange o juegos sexuales con ataduras, laboratorios teórico-prácticos para la organización adecuada de orgías y una serie más de aspectos eróticos concitaron la atención de los madrileños. Durante tres días el «Pornolab» cumplió su tercera edición, y casi hubiera pasado desapercibido a no ser por la controversia generada para su financiación. Es que la aprobación de 8.000 euros por parte de la concejal a cargo del Area de las Artes -municipal-, para esta iniciativa generó más reprobación que aplausos por parte de los contribuyentes de la capital hispana.
Los organizadores, defendieron la subvención estatal argumentando la gratuidad de los talleres destinados «a explotar la creatividad interior bloqueada, de los participantes», afirmaron. «El capitalismo ha homogeneizado no solo lo que comemos, vemos, leemos y vestimos, sino que acabó haciendo prácticamente iguales nuestras relaciones sexuales», argumentaron, defendiendo su consigna de: «Â¡Basta de globalización porno!».
Aunque la iniciativa original tenía por finalidad cambiar la línea de las películas pornográficas, en el entendido que «son todas iguales y aburren», la organización derivó en aspectos considerados educativos para la población en general. «Básicamente reclamábamos que las películas porno no tenían ni siquiera guión: pusimos manos a la obra y vinimos a descubrir que centenares de personas se interesaban en conocer que estábamos haciendo: así surgió la idea de extender la iniciativa a la población para que participen de una verdadera revolución sexual que se nos está haciendo imprescindible», afirman.
A la pregunta: ¿a qué clase de revolución aspiran?, los organizadores sonríen: «Desde abajo que es lo nuestro, y desde atrás que nos gusta más».
Y por si cabía alguna duda sobre la extensión del fenómeno, como corolario del evento, «Pornolab» declaró abierta una recolección de firmas en toda España (que a estas alturas supera las 100.000), destinada a aprobar jurídicamente los trinomios, es decir, los matrimonios de tres.
«Si han aprobado el matrimonio entre todas las opciones sexuales conocidas, no entendemos porqué rehusarnos a una de las cada vez más empleadas en Europa: las parejas de tres integrantes».
Con diploma incluido
La calle «De la escuadra», en el madrileño barrio de Lavapiés, se vio así movilizada más de la cuenta, en tanto fue una de sus galerías de arte, la que cedió sus espacios para el evento. Concebido bajo un formato denominado «porno de investigación», centenares de personas desfilaron para inscribirse en los talleres, aunque solamente unas doscientas pudieron ser aceptadas por límites locativos. Durante dos fines de semana se instó a los participantes a cumplir sus pornotopías -«elija su sueño sexual y plásmelo»-, a fin de encontrar guiones que permitan a las películas ir más allá de los tradicionales gemidos. Desde talleres de «musicología de la cópula», a cursos «del arte de la felación», o «los seis pasos mágicos del cunnilingus», llamó la atención particularmente el curso de bondange, o ataduras, impartido por un alpinista. La galería de arte, que recibió casi un centenar de asistentes el primer día, estuvo dividida en tres niveles, «al igual que la Divina Comedia: un primer nivel de inscripción, un purgatorio donde asistir a las lecciones teóricas y un infierno aislado, donde pasar a la producción».
Los asistentes, todos mayores de edad, se comprometieron a no registrar lo acontecido en los talleres y a su vez, recibieron garantía de confidencialidad en cuanto a su asistencia, no obstante lo cual se les entregó un diploma al final de los cursillos. *
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