ENTREVISTA: JULIO "NINO" PINTOS RUIZ (PS), INTENDENTE MUNICIPAL DE PAYSANDU

"Bombardeando nuestra fuerza volverán a gobernar los partidos tradicionales"

 A un año de gestión, ¿cómo avanza esta administración en base a los objetivos que se trazó antes de asumir el gobierno municipal?

 Nos propusimos un objetivo para los primeros meses de gestión. En primer lugar era conocer a fondo lo que recibimos y a partir de allí fortalecerla. Cuando hicimos desde afuera un diagnóstico notamos que la IMP estaba sumamente debilitada en su funcionamiento y eso era muy grave. Así que modificamos su estructura para poder llevar adelante nuestro plan de gobierno. Había descoordinación de funciones, desmotivación humana, edificios y maquinaria deterioradas. En 11 meses recompusimos parte de todo eso pero hay mucho para hacer, aunque podemos decir que hoy no es la misma intendencia. Es totalmente diferente.

 

 ¿En que aspectos?

 En el administrativo, priorizamos el área de compras ya que es la que impacta en la disponibilidad de recursos para hacer cosas. Hoy compramos mejor, más barato y más transparente, lo que nos permite comprar más con los mismos recursos. En políticas sociales  que no son asistencialistas  hemos avanzado muchísimo a través de la salud y la educación. Por ejemplo, en verano enseñamos a nadar en los arroyos en localidades del interior y este invierno llevaremos educación física a todas las escuelas rurales con 32 profesores. Contemplamos los barrios integrando a la gente y colaborando con el Mides.

 

 ¿Es una intendencia solvente?

 Vamos funcionando bien con recursos propios. Cuando los directores nos traen cosas para hacer podemos decirle que hay recursos. No podemos hacer todo a la vez. Cuando en el diario local sale que todavía hay calles rotas, nosotros decimos «sí hay», porque había 1.200 cuadras rotas de la administración anterior y en 10 meses logramos hacer 200 cuadras nuevas. Hemos limpiado barrios donde hacía 15 años que no se pasaba una máquina municipal.

 

 ¿Cómo percibe el intendente la posición de la gente en cuanto a su gestión?

 Depende del lugar donde uno esté y de las campanas que escuche. Una cosa es la radio, otra la televisión, otra el diario y otra la gente cuando uno sale a conversar. Yo creo que hay gente que nos exige cumplir en 10 meses lo que el Partido Nacional no hizo en 15 años.

 

 ¿Se están pagando errores de las administraciones de Larrañaga y Lamas?

 Sí, por supuesto, seguimos tapando agujeros. Una de las situaciones más graves es la recuperación de maquinaria ya que sin ella no se puede funcionar. Ahora vamos a comprar un equipo completo vial para poder atender las Juntas Locales del interior, donde en algunas no había ninguna máquina en funcionamiento.

 

 ¿Qué proyectos a corto plazo tiene la Intendencia?

 Hemos definido qué hacer con los recursos del Fondo de Desarrollo del Interior que vienen desde la OPP y decidimos plantearnos una serie de obras prioritarias que comenzarán y terminarán este año. Este es el año que tenemos que dotar a Paysandú de una infraestructura mínima para proyectar el departamento hacia el trabajo, el desarrollo y el empleo.

 

 Usted siempre dice que Paysandú tiene grandes fortalezas, pero es evidente que perdió la calidad de capital industrial de «aquellos años dorados». ¿Será el departamento de entonces algún día?

 Creo que no. No podemos pensar con el síndrome añejo, de querer volver a lo viejo. Lo que tenemos que buscar es un nuevo Paysandú que le dé las condiciones de vida que le dio el viejo Paysandú. No tenemos porqué calcar lo viejo, porque eso por algo pasó y se terminó. Las realidades son totalmente distintas. En el mundo y en el país hay nuevas oportunidades y eso hay que desarrollar. Por años se pensó que el Anglo salvaría a Río Negro, hoy hay otras oportunidades. Nosotros no podemos caer en el síndrome de la remolacha, porque solo eso no salvará a Paysandú de por vida.

 

 ¿Cómo ve a la oposición política tanto en los partidos tradicionales como en el ámbito interno del FA?

 Hay dos tipos de oposiciones políticas en el departamento que son bien diferentes. Una es la clásica que hacen los otros partidos, que trabajan en el marco del juego democrático, haciendo sus planteos y trabajos que son legítimos. Esa oposición va a crecer si nosotros le dejamos los espacios y si no cumplimos con los programas. En algunos casos hemos encontrado dirigentes políticos de otros partidos con actitud de colaboración y trabajo. La otra oposición es la interna dentro del FA, que notamos es común a nivel nacional. Vimos que es propio de las fuerzas políticas que nunca estuvieron en el gobierno y que tiene que aprender una cultura de gobierno. Los que estamos gobernando y los que no. Allí creo que hay un problema de diagnóstico. Tenemos que asumir la «guerra» que arrasó nuestro país. Tenemos que asumir realidades y entender que este es un proyecto de cambio que llevará su tiempo. Tenemos que apostar a la reelección. Porque el país progresista no tiene otra alternativa que reelegir al gobierno del FA. No podemos darnos el lujo de bombardear a nuestra propia fuerza para que vuelvan a gobernar los partidos tradicionales. Fuimos coherentes siendo oposición y tenemos que ser lo propio siendo gobierno. Afectando la imagen de coherencia política y programática, afectamos la próxima reelección. Tenemos un proyecto a 10 o 15 años y no podemos perderlo. *

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