Víbora venenosa crea conmoción en pleno centro de Durazno
La tranquilidad de la ciudad de Durazno, especialmente en las primeras horas de la mañana, se vio alterada cuando los comentarios y denuncias de una vecina dieron la voz de alarma: un perro de su propiedad había muerto envenenado luego de que una víbora lo mordiera. La noticia corrió como reguero de pólvora por la capital del centro del país e inmediatamente los medios locales siguieron el rastro.
La vecina de las calles Rivera entre Herrera y 19 de Abril, a tan solo una cuadra del centro de la ciudad, sufrió la pérdida de su animal hace ya dos semanas, pero hasta el momento no había radicado la denuncia.
La misma se efectivizó luego de que una familiar suya visualizara al ofidio ponzoñoso de unos 50 centímetros de largo en un terreno contiguo a su vivienda, un terreno abandonado y cubierto de chapas y materiales de construcción antiguos. A partir de allí una bióloga y un funcionario del reptilario de la vecina ciudad de Trinidad -capital de Flores-, comenzaron las pesquisas a los efectos de hallar al ofidio, en forma conjunta con el Departamento de Servicios de la Intendencia Municipal de Durazno que ordenó la búsqueda, pero hasta el momento no hay resultados positivos. Si bien la bióloga no puede asegurar que el perro haya muerto por causa de la mordedura de una víbora, la preocupación radica en que las condiciones del atmosféricas imperantes pueden hacer propicia la proliferación de ofidios fuera de su hábitat natural. «Podría ser una o más de una», dijo la técnica, aunque también señala que puede no dar para mayores alarmas.
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