Antiguos libros de Biblioteca pública de Rosario fueron vendidos a particular
El hecho hizo eclosión a través de la carta que -prensa mediante-, dio a conocer Carlos Ariel Mignone, estudiante del Instituto de Formación Docente (IFD) rosarino e integrante del Centro de Estudios Históricos y Geográficos de Colonia. En su misiva, Mignone recordó que «los archivos originales -de la Biblioteca «Varela»-, arrancan en 1922, con cien volúmenes.»
El denunciante señaló que «se fue formando en base al esfuerzo de sus dirigentes, asociados y del pueblo todo, tanto su acervo bibliográfico como el referente a bienes muebles e inmuebles». En lo que respecta a las colecciones bibliográficas, ya en 1964 «se estimaba que ascendían a 4.200 volúmenes, con muy valiosos materiales», explicó. Precisamente, la preocupación de Mignone apunta a que «ha trascendido que la comisión directiva actual de la biblioteca dispuso la venta a un particular y en dólares estadounidenses de parte del material bibliográfico de mayor antigüedad, entre el que figurarían obras de Francisco Mello de Portugal -Historia de la Guerra en Cataluña- y Flammarion, con sus obras de astronomía, entre otros títulos». El estudiante agregó que «no podemos aceptar, bajo ningún aspecto, que parte del patrimonio de una institución tan antigua, sea despreciado de esa forma.» «Sabemos -dijo-, que la institución se rige por estatutos y por una comisión directiva, por eso nos preguntamos: ¿no se les ocurrió hacer un llamado a asamblea general? ¿No se les ocurrió que si necesitaban fondos, podía realizarse algún beneficio, y de esa forma realizar un poco de difusión sobre la institución?» Considera Mignone que «este es el momento de recapacitar, de darnos cuenta de quiénes somos, cuál fue nuestro escenario histórico y conservar lo único que podemos transmitir a las generaciones futuras y que refleja nuestra identidad.»
Reconocen la venta
Ante esta situación, LA REPUBLICA se puso en contacto con Gastón Conde, quien desde hace largos años está vinculado a la Biblioteca «Varela» e integra su comisión. Conde admitió que se vendieron «unos libros que realmente no prestaban ninguna utilidad», aunque no entró en detalles respecto a cuáles eran esos volúmenes y por qué se los consideraba carentes de algún tipo de valor.
La venta a un particular de Rosario se concretó por un monto de 520 dólares, explicó Conde. En cuanto a la carta pública del estudiante Mignone se limitó a señalar que «a esa persona nadie la conoce», y que tal vez estaría, mediante esa denuncia «buscando notoriedad», pero sin aclarar por qué razón el denunciante tendría necesidad de apelar a ese procedimiento.
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